Memoria de los dichos

Barajar(se)

09.09.2015 | 04:00
Barajar(se)

Cuando los habladores de aquí barajamos puede que no estemos mezclando las cartas de la baraja, ni revolviendo unas cosas o personas con otras, ni siquiera considerando diversas hipótesis. Para comprobarlo, escuchen a la abuela que se queja de que no puede barajar al nieto rabisco y manifacero, o al pastor al que le cuesta barajar las ovejas que están invadiendo el sembrado, o al huertano que se las ve y se las desea para barajar el agua que desborda la acequia. Todos ellos lamentan no poder gobernar o sujetar a personas o animales o dominar la fueza de los elementos naturales. Pero con este vocablo también podemos decir que nos barajamos a nosotros mismos para salir con bien de las circunstancias y avatares de la vida: diremos que nuestro amigo Ángel se baraja bien en su trabajo, mientras que el pretencioso de Manuel presumirá de que se baraja a las mil maravillas con las mujeres. Así que nuestra impotencia o nuestro dominio ante una situación quedan perfectamente retratados al relacionarlos con la habilidad con que el jugador baraja las cartas. Por lo demás, paciencia y barajar, amigo Sancho.

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