Buenos días

Los 90 y Kevin Costner

29.08.2015 | 04:00
José Pérez Fernández

La década de los 90 no estuvo mal. A ver, me explico, haciendo un rápido repaso mental no fue esa descafeinada década del pop no tan buena como sus décadas hermanas pasadas. Todopoderosos tamagochis y relojes-calculadoras Casio, las noches de verano del Grand Prix... Yo es que nací por esa época, ¿saben? Y, de vez en cuando, en un ejercicio de nostalgia pasajera me gusta recordar aquellos tiempos de los que les hablo y pensar aquello de que «cualquier tiempo pasado fue mejor». A Kevin Costner seguro que le pasa igual. El bueno de Kevin empezó a consolidar su carrera en Hollywood a finales de los 80 y principios de los 90, en un ejercicio irregular de títulos como Los intocables de Eliot Ness (1987), El guardaespaldas (1992), Campo de sueños (1989) (antológica ésta, eh) o Bailando con lobos (1990). Hasta aquí todo bien, Costner se había convertido en un actor consolidado pero se empeñó en conquistar al gran público con una superproducción: Waterworld (1995), que supuso uno de los mayores fracasos en taquilla de la historia del cine. Los 90 dieron a su fin como la carrera de Kevin Costner.

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