Tribuna Política

A las puertas de un nuevo ciclo energético

La electricidad en España es cara porque nuestro sistema de producción está sobredimensionado, es inadecuado y muy concentrado en determinados oligopolios. Además de que las subastas de electricidad responden a los intereses de los productores y comercializadores (que realmente son los mismos) y a no al de los ciudadanos

02.08.2015 | 04:00

¿Es posible producir electricidad limpia y barata?

A mediados del siglo XVIII llegó la revolución industrial en Inglaterra con el uso de nuevas fuentes de energía y Benjamín Franklin descubre la electricidad. En 1846 empieza a utilizarse el petróleo para alumbrar y en 1895 para alimentar a los nuevos vehículos con motores de combustión interna. En 1956 se construye la primera central nuclear en Reino Unido.

Desde entonces, la energía producida a través del petróleo, la fisión nuclear, el carbón, la hidráulica o las más recientes a través de ciclos combinados de gas y vapor y las renovables se han convertido en imprescindibles para la convivencia, el progreso y los avances tecnológicos.

Es verdad que la energía ha traído a la humanidad avances impensables hace tan solo 70 u 80 años, pero también importantes desequilibrios en la naturaleza que están alterando el clima. La humanidad se ha desarrollado tecnológicamente a una velocidad vertiginosa sin tener en cuenta los efectos secundarios del desarrollo.

Nuestro país emitió a la atmósfera en 2014, sólo en la producción de electricidad, 60,5 millones de toneladas de CO2, algo más que el año anterior (60,1). Emisiones que no dejan de crecer año tras año, lo que está provocando la aceleración del ´efecto invernadero´ y el cambio climático en el planeta. Plantearnos la existencia humana sin electricidad es una utopía, pero mantener más tiempo la contaminación actual sería dejar a las futuras generaciones un planeta inhabitable.

La solución pasa por la producción de energía limpia y renovable (no emisoras de CO2), porque la fisión nuclear no puede garantizar una seguridad absoluta y genera residuos extremadamente contaminantes y perniciosos para el ser humano (radioactividad).

En España tenemos una capacidad de producción de electricidad de 108 GW al año, cuando la demanda actual está en torno a los 40/45 GW. Es decir, tenemos mucha más capacidad de producción que de demanda real.

A la cabeza en capacidad para producir electricidad se encuentran las centrales de ciclo combinado de gas y vapor (24,8%), le sigue la eólica (22,3%), la hidráulica (19,5%), el carbón (10,7%), la nuclear y la cogeneración (7%) cada una, la fotovoltaica (6,5%) y el resto (1,5%). Sin embargo, la demanda se cubre (21,9%) por electricidad producida en las centrales nucleares, (20,5%) eólica, (16,5%) carbón, la hidráulica (15,4%), la cogeneración (10,4%), los ciclos combinados (8,5%) y (5,1%) la fotovoltaica. La diferencia entre la capacidad de producir electricidad y de cómo efectivamente se cubre la demanda responde a los intereses de las grandes compañías del sector (las famosas subastas de electricidad).

Según los datos oficiales, el 57,2% de la electricidad producida en España en 2014 procede de fuentes contaminantes y el 42,8% de energías limpias no contaminantes (incluyen la hidráulica). En una estrategia energética de futuro es imprescindible establecer objetivos anuales de incrementos porcentuales de energía limpia para cubrir la demanda nacional de electricidad y luchar contra el cambio climático.

La electricidad en España es cara porque nuestro sistema de producción está sobredimensionado, es inadecuado y muy concentrado en determinados oligopolios. Además de que las subastas de electricidad responden a los intereses de los productores y comercializadores (que realmente son los mismos) y a no al de los ciudadanos.

El borrador de Real Decreto del Gobierno de Rajoy de producción de energía fotovoltaica para el autoconsumo era una oportunidad para romper con las ataduras del pasado. Sin embargo, hacen una regulación que en la práctica impide la producción de electricidad para el autoconsumo. En el PP no han entendido que el mundo está a las puertas de un nuevo ciclo energético, su obsesión por favorecer a las grandes compañías energéticas les impide mirar al futuro y sobre todo hacia arriba. Si lo hiciesen, podrían ver que la mejor y mayor fuente de energía que existe es el Sol, del que en España y en la Región de Murcia tenemos mucho.

La regulación positiva de la producción de energías renovables para el autoconsumo convertirá a millones de familias y empresas en productoras de electricidad a bajo coste, aumentará la competencia al provocar que el sector eléctrico realmente se liberalice, reorganizará el sector en función de los intereses de la ciudadanía, aumentando el ahorro de las familias, la competitividad de las empresas, acabará con unos oligopolios inadmisibles en pleno siglo XXI y reducirá las emisiones de CO2, consiguiendo una lucha efectiva contra el cambio climático.

El objetivo es convertir a millones de familias y empresas en productoras de electricidad limpia y barata, que estas consuman lo que necesiten para sus hogares y empresas, el resto lo viertan a la red y periódicamente se realice un balance entre productor y comercializador.

Por lo visto el PP no está por esta labor, veremos qué explicaciones y qué plan presenta Rajoy en la cumbre de diciembre en París contra el cambio climático. Habrá que esperar a las elecciones generales de ese mismo mes, para que un nuevo gobierno de España permita el desarrollo de la energía fotovoltaica para el autoconsumo y retomar (fuimos líderes mundiales en el año 2008) el camino que ya iniciaron la mayoría de países desarrollados y emergentes, por cierto, tomando como referencia a nuestro país. En el Sol está la respuesta a la autosuficiencia con electricidad limpia y barata.

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