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El taxista catalán

21.09.2014 | 00:17
El taxista catalán
El taxista catalán

Sacó el tema sin disimular lo más mínimo, en un alarde de continuidad forzada que me recordó al chiste del ladrón de burros. «Vaya calor también en Barcelona€». «Esto pasa por lo de la independencia€» (¡qué burro, ni qué burro!). Sin alardes, directo al grano. Acabábamos de montarnos en el único taxi familiar que había disponible en Sants. Nos esperaba una carrera de media hora a primeros de agosto, cruzando la ciudad, en obras, claro (tan español como catalán esto), entre atascos y trillones de turistas con las camisetas de Neymar y Messi, y cuarenta grados a primera hora de la tarde. La necesidad de contarle a una familia media española lo que pasa con lo de la independencia era absoluta. Así que no tuvimos más remedio que dejarle hacer, y aprender lo que pudiéramos, que con un taxista siempre se aprende algo. Al menos fue un monólogo. No tuvimos que intervenir.

Y todo porque el taxista era catalán, pero hacía treinta años. Antes fue gallego, y todos los años volvía a su pueblo por julio, para que sus hijos conocieran sus orígenes, y refrescarse un poco. Este año no pudo ir, porque al salir de Cataluña con el taxi negro y amarillo, aquí hizo pausa para dedicarle una serie de inusitados insultos en catalán y gallego al municipio por lo de los colores originales barceloneses, eres como una diana para cretinos. Ese odio no existía antes, y eso lo han construido aquí, decía€ «¡Qué carallo tendré yo que ver!»... No podía irse y jugarse una reparación de varios cientos de euros, o miles, o vete a saber, y perder la poca pasta que da el taxi en una ciudad con 15.000 coches amarillos y negros. «¡Ahí va un catalán!»,mascullaba, y hacía una pausa para morderse la lengua€ Si tuviéramos los taxis como en toda España me daría igual lo de la independencia.

Que él es catalán, pero luego los que quieren ser independientes y empiecen a perder pasta, decía, en dos días están haciendo las maletas, «y Madrit deja de ser Madrit y ya es Madrid». Que si es muy de corazón y muy bonito, pero lo que pasa es que hay crisis y ahora creen que con esto podrán chupar más. El taxista miraba de lado cada palabra, y cada frase, para atrás€ «Cuando la teta vuelva a tener leche la cosa volverá a ser como antes». Lo único que esparaba el taxista era que después de todo, y pase lo que pase, se pueda salir de Cataluña con un taxi negro y amarillo sin preocupaciones. Ahí tenía razón el taxista. No sé si en lo demás, pero los taxistas siempre son capaces de poner otro punto de vista a tener en cuenta en el camino, que suele mucho más tangible que los argumentos que nos tragamos cada día de unos y otros, incluso en lo de la independencia. «Del Neymar y del Messi ya hablamos otro día€», se despidió.
Vale.

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