JOSÉ HERNÁNDEZ MONDÉJAR
Mañana viernes el Consejo de Ministros nos va dar el reformazo laboral. Esta claro que, digan lo que digan, ya está cuestionado, rechazado, criticado, vilipendiado y maldecido por todos los sindicatos y partidos políticos. Mañana se escucharán todo tipo de proclamas y soflamas sobre actuaciones contra las medidas que adopten, sean las que sean. Todo está organizado. Los opositores dirán que ya se lo imaginaban, que estos del Gobierno lo tenían preparado desde hace meses y nos lo habían ocultado. Los sindicatos gritarán a los cuatro vientos que no admiten esos términos, y que la calle será suya. Los del Gobierno, y no sin razón, dirán que están haciendo lo que tienen que hacer y, les guste o no, lo hacen legitimados por las urnas, aún calentitas.
Ya puede asegurarse que la reforma laboral no va a contentar a nadie, pero hay que hacerla obligatoriamente aunque arda Troya, bueno, la Cibeles.
Dicen los sindicatos que Zapatero hizo reformas que han fracasado y aumentado el paro, pero lo que no dicen es que las tuvo que hacer porque el paro estaba imparable. Dice la izquierda política que hay que consensuar la reforma con ellos, pero no dicen que ellos no consensuaron reforma alguna con el PP cuando gobernaron. ¿Qué debe hacer un Gobierno con mayoría absoluta y un poco más, nacida de unas recientes elecciones? Pues está muy claro, ´gobernar legislando´, guste o no guste. El PP está gobernando y aplicando medidas, aunque no se entiendan, como me ocurre a mí, aunque pienso que debe ser porque mi limitada entendedera no alcanza a comprenderlas y no porque estén mal hechas.
Verán ustedes, yo no entiendo que la Administración no le pague a unos proveedores y éstos se vean forzados a mandar a sus trabajadores al paro, en donde la Administración se tiene que hacer cargo de pagarles el desempleo; o sea, no le pagan al proveedor y le pagan al trabajador en el paro, dejando de cobrar impuestos.
No entiendo que se rebaje el sueldo a los trabajadores y funcionarios, lo que les obliga a consumir menos productos y, por no hacerlo, la consecuencia es que cierran las fábricas que los producen; más gente al paro y menos impuestos a las arcas públicas.
No entiendo que se incentive la creación de nuevos emprendedores que crean tres puestos de trabajo subvencionados y se castigue, vía subida de impuestos e impagos, a los empresarios de toda la vida con decenas de empleados; vamos, que crean tres con ayudas y cierran cien por asfixia, y claro, menos impuestos para el Estado.
No entiendo que le den ayudas públicas a los bancos para que den créditos a aquellos que no lo necesitan y se les niegue ese crédito a los empresarios asfixiados que cierran, aumentan el paro y dejan de pagar impuestos.
No entiendo que den dinero y créditos a una nueva empresa, con exención de impuestos incluida y se le niegue el pan y el agua a la que lleva años en el mercado pagando tributos.
No entiendo que le ayuden a todo quisqui que hable de I+D+i y machaquen al que lleva una paleta con hormigón y un mono azul manchado de cemento.
No entiendo que se persiga al que más declara en Hacienda y se le tenga pena a aquel que vive sin ingresos oficiales, sin pagar impuestos, comiendo, vistiendo, asistiendo al fútbol, aperitivos en el bar, comida dominguera en restaurante, veraneo de un mes entero y con coche.
No entiendo que permitan que un banco embargue un piso, lo desahucie y luego la Administración, la misma que ayuda al banco con nuestro dinero, le busque cobijo y le dé una paga no contributiva al desahuciado, que también deja de pagar impuestos.
No entiendo que bajo las directrices de un consejero se cierren miles de empresas y se le premie, tan maravillosa gestión, con un ascenso como responsable de un departamento del que dependen la viabilidad de centenares de miles de empresas, ¿eh, Marín?
No entiendo que se haga una obra faraónica que nos hipoteca de por vida cuando ya teníamos otra totalmente pagada que ahora hay que cerrar.
No entiendo como los sindicatos no plantearon ninguna huelga general por el engorde de las listas de parados y ahora agitan sus colas y afilan sus garras cuando han tocado a los funcionarios (inmerecidamente) y liberados, vamos, a ellos mismos.
No entiendo como cinco o diez millones de parados no funcionarios no justifican la lucha, pero ´trabajar´ quince minutos más al día y eliminar liberados, son toda una declaración de guerra.
Así que, como yo no entiendo nada, que mañana digan los unos lo que van a hacer y que los otros canten y bailen alrededor de la hoguera después, que yo me quedo todo oídos a ver si entiendo algo. Como dije en uno de mis anteriores artículos cuando les hablé de la cabra, mañana la meten en la casa.