LAOPINIONDEMURCIA.ES
La última encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE) pone el dedo en la herida cada vez más llagada de la innovación tecnológica en las empresas españolas en general, y hay que deducir que en las murcianas, entre otras, en particular. Las realidad no puede ser más desesperanzadora. Una de las patas de la empresa, precisamente la que marca las diferencias y genera mayor valor añadido, está en retroceso cuando más se la necesita para sostener una economía quebrada. Si a esto le añadimos que en el ámbito público la situación no está mucho mejor después de los tijeretazos aplicados por la Administración regional y el Gobierno central, cercenando las inversiones en lo que debería ser la punta de lanza de la investigación, desarrollo e innovación, se hace más necesario que nunca aprobar medidas que incentiven este tipo de dedicación en el ámbito privado. A los políticos se les llena la boca con la fórmula mágica del I+D+i, pero en los distintos presupuestos el capítulo aparece devaluado, tanto que es uno de los que en primer lugar sufre los recortes, como si se tratara de algo prescindible o caprichoso.
Conviene recordar que una de las mayores facturas que está pagando España en esta crisis se debe a no haber desarrollado una industria lo suficientemente competitiva y especializada para no padecer con tanta crudeza los embates del estancamiento de la demanda exterior. Si antes de la crisis no se invirtió suficiente en innovación y desarrollo y ahora se recorta demasiado, continuaremos perdidos en un callejón sin salida.