Palabras

Utopía en tiempos mediáticos

En estos momentos postelectorales hay dos situaciones de reflexión profunda

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PEDRO GUERRERO RUÍZ Es sabido que vivimos en un mundo donde los medios de comunicación juegan un papel decisivo en las referencias políticas en casi toda España, que se aumenta generalizada en la mayoría de territorios autónomos, tal vez por la carencia de una diversidad partidista profundamente enraizada socialmente.

En estos momentos postelectorales hay dos situaciones de reflexión profunda. Una sería el traslado de las elecciones municipales al arbitraje de los números con carácter exclusivo y, la otra, la emergencia panóptica del movimiento 15-M.

De una parte, el resultado electoral de las elecciones pasadas tiene que ver con la victoria del PP y el fracaso del PSOE, como si no hubiese más partidos políticos y como si la victoria, en este caso, fuese antónimo de derrota (calificativo demasiado estremecedor si así fuese) porque la caída en votos de uno, frente a la subida en votos del otro, entronca más en el aspecto emocional que en el reflexivo. Pongamos un ejemplo: en la Región de Murcia, el PP no ha subido significativamente en votos, sino que el PSRM-PSOE ha bajado estrepitosamente y han ido, sobre todo, los nulos, blancos y los depositados a otros partidos minoritarios (acepción que tiene más de realidad sobre la formula electoral aplicada que en porcentajes reales de votos).

Planteado así, lo que ha ocurrido es que el PSOE ha perdido las elecciones y, por ello, ha ganado el PP. Esta es la verdadera interpretación a pesar de que en una estrategia de gradualidad se nos quiera hacer creer lo contrario. La definición de la dirección del PSRM-PSOE también trata de diferir los datos («hoy es doloso, pero como vamos a reflexionar y a escuchar a la calle, mañana será distinto», vienen a decir) jugando siempre el mismo papel de ´sin precipitaciones´, ´reflexionando en el interior de la organización´ o ´Murcia nos necesita, por eso no dimitimos ni nos vamos´.

Este sentido gradual de la autocrítica es tan conocido como desesperante para la militancia que observa como, elección tras elección, se sigue la misma estrategia de distracción mientras los miembros de la dirección del partido se ponen de acuerdo a través del juego de sus intereses personales. Y de estar con la calle, ni hablar, ni siquiera mirarla. Los que mandan saben que lo que no tiene repercusión mediática no existe, manteniendo al respetable en un intento de ignorancia no real y estimularle a ser complaciente sin conseguirlo electoralmente. Aquí y hoy está jugando un papel decisivo echar balones fuera (Zapatero es el culpable) o, lo más lamentable, llamar al partido político ´marca´. ¿El viejo y respetable PSOE es una marca o es una idea?

Y si Zapatero se ha equivocado en la idea y ha llevado a la socialdemocracia al liberalismo con su política anticrisis ¿dónde estaban los ahora perdedores para evitarlo? ¿Es culpable Zapatero, o el PSOE en su conjunto? Se trata de una nueva estrategia diferida de autoculpabilidad con repuesto (ahora ya los barones le han impuesto Rubalcaba a Zapatero) y en el control mediático de la partitocracia sobre la soberanía popular de las personas de izquierdas que, sin embargo, saben perfectamente que el cambio o nace de las bases o no hay cambio.

En otra parte del poder mediático nos encontramos con el movimiento 15M. El inicio de la noticia lo fue en las nuevas tecnologías, como un boca a boca, pasando a portadas de diarios y arranques de telediarios; pero esas noticias han ido decayendo gradualmente salvo en las ocasiones en que la Policía ha cargado violentamente (desmedidamente, se dice ahora) o si más pronto que tarde vuelve otra manifestación a llenar las calles de las ciudades. Aquí pasará algo, pero la creencia que se intentará imponer gradualmente es que este ´sueño´ de la utopía juvenil no llegará muy lejos. Además, que esto es Europa, no el Norte de África, y las revoluciones populares en sistemas democráticos no son del gusto del G8, la ONU, la UE o la OTAN, por poner algunos ejemplos de quienes cuidan el ´sistema´.

Pero el problema ahora es el sistema. No sólo el sistema electoral que hay en España, aunque nos gana EE UU en desigualdad de porcentajes reales distribuidos a los partidos votados, sino en el sistema liberal al que se han enganchado los grandes partidos y han hecho del verdadero sistema, el financiero, el valor de la democracia y del fantasma del mercado su mejor aliado (antes, todo mezclado, se llamaba capitalismo).

De esta mirada sobre la contaminación política en los medios, tan cívica como insumisa, que no es sino una indignación, un derecho de resistencia civil expresado a través de las nuevas tecnologías, algo me queda después de todo lo leído: «Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir» A ver si fuese verdad y yo que lo vea. Y se pase, como dice un amigo mío, de la función expresiva a la función referencial.

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