MIGUEL HERNÁNDEZ VALVERDE
El sector turístico en la Región de Murcia que representa en torno al 6% de nuestro PIB, (el 12% en España, el doble), debería convertirse en alternativa fiable al sector de la construcción. La actual crisis internacional que vivimos debería servir para corregir los errores que actualmente se están cometiendo y apostar claramente por solventar con formación, diseño e innovación una de las mayores lacras que tiene el sector, la alta estacionalidad, que lleva aparejada una baja cualificación, una alta temporalidad y casi siempre precariedad laboral.
El sector turístico configura una industria en si misma (transporte, agencias viaje, tour operadores, establecimientos turísticos, restaurantes…) y los Gobiernos Autonómico y Local nunca ha estado a la altura de la demanda, tomando casi siempre al turismo como un sector menor, y solo en épocas de crisis pretende, sin medios ni planificación, darle la importancia que realmente debe tener. Este sector, no solamente puede, sino que debe marcar la pauta (junto con el sector agroalimentario) para regenerar y valorizar sosteniblemente el medio paisajístico y natural; equilibrar, asentar y reactivar poblaciones urbanas, rurales, de interior y de costa; rescatar, realzar, cuidar y promover su cultura, historia, fiestas, paisaje, y medio ecológico, y así ofertar experiencias turísticas excepcionales.
Medidas
–Afirmar la necesidad ineludible de que la Región de Murcia cuente con una verdadera política turística que vaya más allá de la mera publicidad o promoción exterior sin objetivos claros ni medición de resultados, y romper con la falsa dicotomía entre desarrollo turístico vs respeto a valores naturales y ambientales.
–Promoción compartida del turismo local. Diseño de paquetes de turismo comarcal para conseguir que el turista disfrute de la diversidad de oferta de un mismo entorno, reteniendo y estirando en el tiempo su estancia y gasto en la zona. Peso específico de la oferta idiosincrásica local.
–Planes de empleo comarcales para diversificar servicios a lo largo del año y estabilizar la población en zonas turísticas; acuerdos interempresariales para compartir plantillas y evitar la temporalidad laboral.
–Desarrollos de actividades públicas en temporada baja (regeneración ecológica, formación, políticas culturales…)
–Intermediación laboral activa. Servicios Públicos de Empleo, Bolsas de Empleo y concertación activa de oferta y demanda de empleo.
–Reorientación de la inversión, apostando por la restauración de antiguos edificios con criterios estético-paisajísticos y medio ambientales (energía, ruido, aguas...).
–Reorientar el turismo interior a la apuesta firme de un turismo ecológico regulado.
–Identificar el turismo como fuente de yacimientos de empleo no necesariamente vinculados de manera exclusiva a trabajos de escasa cualificación y con una excesiva estacionalidad.
–Convenir en la importancia de disponer de instrumentos de análisis económicos y estadísticos del sector que permitan la definición de políticas públicas y su evaluación, y aquí la extinta Secretaría de Estado tendría mucho que decir.
–Apostar por el aumento de capacidad de gestión, el saber hacer y la innovación frente a la exclusiva inversión en activos materiales.
–Papel primordial de los municipios como dinamizadores locales de ideas y proyectos que pongan en valor sus recursos atractivos de visitantes.
–Posicionamiento claro en relación con las infraestructuras de transporte tanto aéreo como ferroviario. Las líneas de bajo coste y el tren se están convirtiendo en el medio de transporte preferido.
–Reflexión sobre la posibilidad de elaborar estrategias que consigan convertir el destino turístico Región de Murcia como un referente nacional e internacional de turismo sostenible. Marquémonos el año 2020 para conseguir posicionar al sector turístico regional donde se merece.