MIGUEL HERNÁNDEZ VALVERDE
Mientras medio mundo sigue escuchando el himno español gracias a nuestros deportistas (esperemos que no terminen odiándolo) y Díaz Ferrán dando cada día un motivo más para que el 29-S no falle ni un trabajador (elevar la edad de jubilación a los 70 años y dar paso al sector privado en el sistema público de pensiones es su penúltima propuesta), Murcia decide pujar para hacerse un hueco en el panorama internacional. Si hace unos años no hicimos un gran papel, que se diga, con la candidatura para acoger en nuestra querida ciudad de Murcia la Universiada 2013 y tampoco merece la pena recordar la absurda y penosa bronca que nuestro alcalde generó con la otra ciudad candidata, Vigo. Ahora, pasados dos años desde que el Consejo Superior de Deportes diera su apoyo a la ciudad gallega volvemos a demostrar que no hemos aprendido absolutamente nada, y de nuevo nos presentarnos, mal y tarde.
Más de quince ciudades españolas optan a esta gran oportunidad. Algunas de ellas llevan ya más de dos años apostando de forma clara y unida para convertirse en foco de atención del mundo de la cultura durante el año 2016. En el caso de Cuenca, por poner un ejemplo, las organizaciones políticas y sociales llevan remando juntas hace tiempo, la gran mayoría de los comercios tienen placas reclamando la capitalidad europea, incluso los taxistas también forman parte del proyecto. Córdoba, otra de las grandes candidatas a albergar este acontecimiento, también tiene un proyecto fiable y creíble.
Aquí ,en cambio, nuestro proyecto, tanto en tiempo como en forma brilla por su ausencia, así que lo mejor sería desearle suerte a las ´verdaderas´ candidatas españolas y no gastarnos un euro en viajes y exposiciones, que seguramente más falta hará para pagar otras cosas. El Ayuntamiento de Murcia debería hacer un ejercicio de responsabilidad y recordar la famosa frase «errar es humano; rectificar, de sabios». Pero me temo que el actual inquilino de la Casa Consistorial está más pendiente de seguir echándose fotos junto a su retrato que trabajando en proyectos serios. Algunos temen que el narcisismo haya entrado de lleno en la Glorieta.
Murcia ni siquiera se viste de verano. Nuestra ciudad nunca se caracterizó por ser un destino turístico de primer orden (muy lejos de Valencia, Alicante, Granada y Málaga, y más cerca de Albacete y Almería) no porque no tenga lugares que merezca la pena visitar, sino porque carece de política turística, simple y llanamente. Los hoteles siguen viviendo de la capacidad comercial de la ciudad (de las más altas de España) y la Administraciones regional y local siguen sin ser capaces de atraer turistas en fines de semana y temporada baja. Air Berlín junto con Rynair anuncian que abandonan (por falta de acuerdo con el Gobierno regional) la conexión con San Javier, otra bofetada más al sector, y encima dentro de poco tendremos dos aeropuertos; la rentabilidad de ambos empieza a hacer aguas, eso sí, seguimos apostando por poner pegatinas en los alerones de un coche. Gracias a nuestra climatología tengo que reconocer que día si y día también todos los telediarios hablan de nosotros, eso sí, cuando terminan las noticias y empieza el hombre o mujer del tiempo.
Málaga, Córdoba, Sevilla... la inmensa mayoría de las ciudades españolas, cuando llegan las altas temperaturas, se visten de verano, sus callejuelas se llenan de toldos que no sólo decoran sino que proporcionan sombras que se agradecen, en algunas de ellas sus museos adaptan el horario; en cambio, el esfuerzo por acondicionar nuestra ciudad es prácticamente nulo.
Pasar desde el Infante Don Juan Manuel a la Plaza de la Cruz Roja en estas fechas se parece más a la serie Supervivientes que a una ciudad dispuesta a acoger entre sus brazos a los ciudadanos y turistas que nos visitan, ¿Por qué no aprovechar la estructura del Puente de Hierro para colocar toldos que proporcionen sombra?
¿Se imaginan ustedes las calles centrales de la ciudad decoradas de sombrajes y flores, abrir los museos a partir de las siete de la tarde...? Más de un turista que llega en esta época a nuestra ciudad desde la costa alicantina, murciana y almeriense repetiría; pero no, seguimos pensando que es mejor pasearlos con más de cuarenta grados, y cuando están ya prácticamente deshidratados mandarlos a su casa, eso sí, todos vuelven a su tierra con un eslogan que no es precisamente Murcia No Typical sino ´joder, qué calor que hace en esta tierra, no vuelvo más por aquí, por lo menos en esta época del año». Hay una maldición gitana que reza así: Ojalá te veas en Murcia en verano y sin botijo».
El cambio climático lleva años jugando en contra nuestra en verano, pero nosotros seguimos vistiéndonos de invierno en materia turística.