PEDRO DE SILVA
Repetición de faena: audición-ambiente, mientras trabajo preparando la semana. Predominio muy claro esta vez de los ayes, que, a diferencia del gooool, o del uuuhhh de gol en contra, son difíciles de interpretar. Ayes una y otra vez, con predominio de los agudos femeninos. Así no hay modo de concentrarse en el trabajo, pues los largos silencios que se forman entre ayes, tan hondos que puedo oír el murmullo de fondo de los aparatos (¿el ordenador?, ¿la luz de la lámpara al recorrer el filamento?, ¿el zumbido de los oídos?, ¿mi cerebro?), están copados por la amenaza del siguiente ay. El gol de Iniesta me llega así: ayes crecientes, un aayyyy absoluto, y luego un instante que se me hace interminable (pues puede ser uno o lo otro), hasta que entre el coro del ay absoluto se abre paso una voz vacilante y quebrada que logra articular, a duras penas, casi sin aire, el conciso dictamen: gol.