Lo vengo oyendo desde hace unos días, se acaba de presentar en sociedad y el próximo sábado, en el Auditorio 'Víctor Villegas', de Murcia, se presentará en público, ante el público, ese juez impecable, en concierto. Es el último trabajo del grupo Taray; estructurado con nuevos componentes. Allí estaremos los amigos de la raíz sonora de nuestro pueblo.
La música de Taray es tierra húmeda, reverdecida, puesta de sol, almagra. Porque la música que es el arte más abstracto, también es figuración, color, matiz, vibración, sentimiento de cuerda y viento. Voz humana de nuestros orígenes. Nana, parranda, afecto y melodía, equilibrio de agua que corre, de hilico que suena.
Parecería que abuso de la metáfora; y aún siendo así, hay que tener en cuenta que a cada uno, cada sonido, nos lleva o nos trae, nos planta como un árbol, te sostiene con las raíces creciendo tierra adentro, como cuenta Rilke -el poeta que murió por el pinchazo de una rosa- que pasa con la vida y el amor a lo bien hecho. El contenido del disco es una belleza natural; un cocimiento instrumental y cantor con los más auténticos del amplio catálogo de lo posible: violas, violines, bandurrias, laudes... maderas y cajas de música, cristal soplado, partitura vegetal y con toda la historia y la primavera de esta tierra a cuestas y sobre los hombros. Puchero humeante.
Me encanta dar noticia de este trabajo. Me gusta saber que todavía hay gentes capaces de rondar las noches de luna, las de mayo con cruces, las de pascua bendita, las de faenas de trilla y grano agostado. Me gusta asirme de la mano de estos músicos momentos antes de la mejor interpretación para darnos la paz en la mejor misa posible, la de los amantes de la música. Nada hay que mejor represente a una tierra que unos sones, que unos lamentos alegres, valga la contradicción literaria, que una armonía de arado y secano cavado, labrantía de la huerta; que un arpegio libre.
A todo esto que digo y escribo huelen, saben, las canciones de Taray; para el atardecer de merienda, para el camino de la aurora -candil encendido-; que nadie me tome a mal mi lirismo gramatical para elogiar un lírico suceso; manantial musical que tiene una profunda voz de Murcia en su concepto. Mano a mano con la transcendencia del folclore más puro. Carril y camino, azúcar y limón, agua de cristalillo de Espuña.
Bienvenido, bien nacido sea este producto del talento musical de sus creadores, a los que conozco y admiro, con cuyo regalo me acompaño; de color en color, de trazo en trazo y de línea a línea.
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