No es otro que el que nos queda por recorrer para la oportunidad de unas próximas elecciones generales. Nadie cree en unas anticipadas aunque se pueda soñar con ello, ni ven posible una dimisión del peor presidente de la democracia, ni tampoco una moción de censura con porvenir planteada por una oposición en minoría en el Parlamento. El camino sin rumbo se nos antoja infinito. El ridículo del Gobierno socialista de las últimas semanas, en todos los frentes de actuación política, hace el hazmerreír de nuestro país en los foros internacionales, incluso en la UE que preside de forma débil y con la desconfianza generalizada. Ni siquiera toda Europa está dispuesta a desplazarse a las citas españolas propias de su condición de anfitrión.
Según los analistas políticos de los medios españoles, la única actuación aseada de Zapatero ha sido en la famosa plegaria americana. Han visto con positiva calificación la cita bíblica y las palabras de Cervantes. Aquélla como elemento que ora en favor de los parados; por los moribundos (en este caso los sin trabajo) lo mejor que se hace es rezar, pedir por ellos en el camino hacia la muerte. No está mal, verdaderamente, pedir a la divinidad compasión por esta lacra general que representa el desoficio obligado. La defenestración total irá llegando a medida en la que se vayan acabando los años de subsidio. En este caso, más útil hubiese sido el refranero que la propia Biblia: "A Dios rogando, con el mazo dando".
El camino será larguísimo, con la connivencia increíble de unos sindicatos cómplices de lo que está pasando; de una banca que se alía del lado del Gobierno porque sus beneficios se han visto disparados al alza por esta debilidad en el poder (que Botín esté de acuerdo con el camino de Zapatero alarma la sensibilidad de cualquiera con un mínimo). Camino de los cinco millones de parados (más del 20%); con unos impuestos multiplicados; con los pensionistas perjudicados; con una siembra de discordia entre Comunidades (el agua, entre algunos otros motivos); con un indeciso proceso de reforma del mercado de trabajo y la Seguridad Social (lo de la ampliación de la edad de jubilación es de nota); con un desgobierno al aire de las plegarias de todos nosotros, no va a existir forma y manera de resistir el envite de los dos años largos que nos quedan de legislatura. Lo dicen todos los especialistas en economía; somos los últimos, los de una recesión continuada desde hace trimestres estremecedores. Con ZP será imposible remontar; la única viabilidad es acabar con su carrera política urgentemente con procedimientos democráticos. No hay otra alternativa al inacabable camino. ¡Cuántas veces habrá que decirlo!
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