Es muy duro saberse preparado y no poder demostrarlo. Esto nos está ocurriendo a millones de españoles, que durante años nos esforzamos por convertirnos en adultos dotados de tantos conocimientos que asustamos. Se nos da muy bien aquello para lo que pusimos tanto empeño, tanto estudio, tanto currículum, tantas horas de trabajo mal pagadas, injustamente desvaloradas. Para muchos quedarse sin empleo es lo mismo que morirse, sobre todo para aquellos que comenzaron a trabajar antes de la edad mínima para la compra legal de drogas. Y qué decir de quienes se ven en la calle al borde de la jubilación. La jubilación, esa etapa que tantos escritores gustan de recordar su origen jubiloso. Me río yo de la poesía abstracta.
Aunque no lo parezca, este artículo tiene la intención de dar un tirón de orejas a quienes nos administran, pues a la gran mayoría parece que se les olvida que sus decisiones afectan directamente y en proporciones grandiosas a millones de seres humanos. Vamos a ir acotanto, por ejemplo, la situación en el territorio catalán, ese otro país (ese otro mundo). Ahora que están tan de moda los extranjeros en ese país, no sé si han reflexionado (o incluso vivido) sobre todas las barreras que ha de sortear quien llega a la Cataluña de los caganets para poder salir a flote. El catalán. Nadie critica que tengan su propia cultura, ni que la conserven con tanto celo. Sin embargo, parece que aún no han superado la dictadura, dando la impresión de que la vivieron como si hubieran sido los que más sufrieron. Aquí estábamos todos en el mismo barco, señores.
Como saben, la Generalitat del señor Montilla alias 'Imberbe' (que como todos los catalanes radicales no es de origen catalán) ha decidido ir contra natura y endurecer los castigos por usar nuestra lengua oficial. ¿Es eso constitucional? Me gustaría que algún letrado me lo pudiera aclarar, de verdad. Estoy dispuesta a llegar a Estrasburgo. Este año la ciudad condal felicitaba las fiestas con sus lucecitas en todos los idiomas del mundo salvo en castellano. ¿No hay españoles en Barcelona? Nadie protesta. Bien. Los pequeños comerciantes, que se las están viendo para sortear la crisis, sufren ahora el acoso catalanista y son multados con cientos de euros por no rotular a lo Serrat. ¿Es esto constitucional? Y encima a los dependientes se les va a imponer por ley tener un dominio exquisito del catalán... conocer su oficio es lo de menos. El 80% de los jóvenes catalanes no domina el castellano ni hablando. ¿Es eso constitucional?
Moraleja: el señor Montilla sólo piensa en votos, nuestros políticos sólo piensan en votos, nuestros políticos son una farsa, señores, y si el mundo está tan patas arriba es porque somos demasiado cómodos como para evitar tanta mugre en las urnas. Quienes nos gobiernan debieron velar por nuestra seguridad, y ésta pasa por evitar que las personas que han cumplido con la sociedad que ellos administran terminen cayendo en la más absoluta y miserable invisibilidad.