La crisis sí es sostenible

 07:19  

José Antonio Bascuñana

Cuenta la leyenda que cuando el barón de Münchhausen cayó con su caballo en una ciénaga y parecía que ya se hundía irremediablemente, él mismo se sostuvo en vilo y se salvó de las arenas movedizas tirando de su propia coleta hacia arriba. Los optimistas son así: no encuentran situaciones graves sino antipatriotas desesperados. La Ley de Economía Sostenible que ahora se nos promete es también un ejercicio de optimismo y de voluntarismo político con el que la socialdemocracia gobernante pretende hacernos creer que sólo por tirar hacia arriba con buena intención podremos salir del pozo de la crisis.
Hay que reconocer que como logro publicitario el eslogan es francamente bueno. Al dar la impresión de que los problemas económicos se pueden solucionar por ley, transmite la idea de que el ser humano tiene en sus manos su propio destino y, sólo con un mínimo esfuerzo legislativo, se abrirá ante él un futuro de esperanza y prosperidad. El adjetivo `sostenible´ vende, por otro lado, la vaporosa idea de una economía que no sufra crisis periódicas, que siempre sea boyante o que no esté sujeta a ciclos bajistas, promesas todas imposibles de cumplir en un sistema abierto y complejo en el que millones de personas toman decisiones libres. Y se añade a ello también el deseo ecológico de un supuesto desarrollo respetuoso con el medioambiente, en el que las industrias y el consumo no sean contaminantes y nuestra necesidad de energía se vea suficientemente cubierta por medios renovables.
Para terminar de cuadrar el círculo, se pronostica que la aplicación de la ley generará millones de puestos de trabajo cualificados, de modo que los albañiles desempleados se reconvertirían en instaladores de placas solares y molinos de viento, guardianes de la biodiversidad, ingenieros de coches eléctricos... El gobierno habría dado al fin con el perpetuum mobile: una política económica perfectamente dirigida y al servicio de la ideología de las bellas intenciones. Y sería estupendo... si la cosa funcionara.
Pero tiempo han tenido de comprobarlo porque en la Comunidad de Extremadura se puso en marcha, ya hace un año, un plan para anticiparse a la nueva ley mediante experiencias piloto. Falta hacía, ya que esta región, en la que el partido socialista gobierna de forma ininterrumpida desde hace veintisiete años con mayoría absoluta, tiene unos pésimos indicadores económicos: en Extremadura el 25 por ciento de los habitantes es pensionista, el 20 por ciento de la población activa está desempleado y otro 22 por ciento son funcionarios. El futuro tampoco es muy halagüeño si tenemos en cuenta que el índice de fracaso escolar extremeño supera el 35 por cien y que casi la mitad de los jóvenes, según las encuestas, piensa que tendrá que emigrar para encontrar trabajo.
Cualquier innovación económica que viniera a dinamizar esta situación, a fomentar el trabajo y la competitividad sería bienvenida. ¿Pero qué planes han desarrollado el gobierno de la nación y la Junta de Extremadura para esta región tan necesitada? ¿Infraestructuras? ¿Innovación industrial? ¿Inversión nacional o extranjera? No, ni mucho menos. Entre las acciones seleccionadas para el plan piloto de aplicación de la Ley de Economía Sostenible están "la dotación de bienes de equipo como mejora al sector caprino (¡sic!), la promoción y puesta en marcha de rutas de piragüismo y paseos turísticos en barco y la creación de una piscina natural y zona de recreo en el embalse García de Sola". A esto hay que añadir el impulso al agroturismo, la apuesta por el software libre en la Administración y en la enseñanza, los estudios para la creación de un geoparque o la creación de una red de dinamizadores para el desarrollo empresarial (El Periódico de Extremadura, 21-8-09).
¿Realmente la nueva ley y sus aplicaciones iniciarán con semejantes fruslerías un camino de crecimiento? Ni mucho menos. A falta de medidas serias, se practican parches absurdos para ganar tiempo y dar la impresión de que algo se hace. Cuando el enfermo requiere cirugía y antibióticos, se le mantiene entretenido con exóticos placebos. Pero esto no es nuevo: el modelo que el partido en el gobierno viene aplicando de forma 'sostenible' desde hace 30 años en Extremadura, Castilla-La Mancha o Andalucía, que ni funciona ni sirve para superar la crisis económica, es el que se intenta trasladar ahora al resto de España.

  HEMEROTECA
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  LA OPINIÓN DE MURCIA |  LOCALIZACIÓN     PUBLICIDAD:  TARIFAS |  CONTRATAR  
laopiniondemurcia.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de laopiniondemurcia.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca | El Diari  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad | Oscars | Premios Goya