Ocasión perdida, mala planificación o simplemente una apuesta cortoplacista. Así podríamos definir la gran ocasión perdida por parte del Gobierno regional ante la 'magnífica' oportunidad que el Año Jubilar 2010 ofrecía no solo a la ciudad de Caravaca sino a la política turística regional.
No voy a entrar a valorar la nula rentabilidad del dinero invertido en que corran una docena de personas con una camiseta con publicidad en la maratón de New York, o si invertir en un albergue que está a unos cuantos kilómetros dirección Lorca es un acierto o no, o si abrir una oficina en la plaza Belluga con motivo de tal evento es buena idea, que lo es, y por supuesto no caeré en el error de 'mirarme el ombligo' mirando los folletos que alguna caja pague, o contando los miles de autobuses y los cientos de miles de personas que irán a visitar la Basílica Menor, aunque no todos vayan con la intención de ganar el jubileo y así obtener la 'indulgencia plenaria' (pecadores siempre los habrá, y si el obispo de Begastri -Cehegín-, el ínclito Martínez Camino, sigue haciendo amigos, cada vez habrá más, supongo), pero sí que me gustaría entrar en el debate de fondo. ¿Ha vuelto a perder el sector turístico un tren lleno de empleo, riqueza, cultura y turistas de forma permanente como pasó en el año 2003? Personalmente no tengo la más mínima duda. Sí.
Hace algo más de un año tuve la oportunidad de escribir un artículo titulado Imagínatelo, y me temo tendré que seguir imaginándome como podría haber sido lo que espero algún día sea.
Sólo si desde la misma puerta de la Catedral de Murcia hubiera una indicación del Camino Santo de Caravaca que te fuera llevando paso a paso, árbol a árbol, albergue a albergue y pueblo a pueblo por toda la vía verde hasta el Lignum Crucis, solo así estaríamos hablando de un verdadero proyecto turístico-religioso comparable y compatible con el Camino de Santiago, aunque algunos miopes no lo vean.
Si los municipios de Las Torres, Campos, Albudeite, Mula, Bullas, Cehegín y Caravaca tuvieran lugares preparados para pernoctar, si el ministerio de Medio Ambiente y la consejería de Agricultura se comprometieran a plantar 30.000 árboles a ambos lados del camino para que el sofocante sol del verano no fuera un hándicap, y las comarcas del Río Mula y Noroeste ofrecieran un paquete diferenciador (cultura, vino, arrozales y sus cascos antiguos como referentes) podríamos estar hablando de convertir un producto turístico en referente internacional Pero no se preocupen, el año que viene lo que importa es si vendrán Rouco o Benedicto, si el Príncipe y Letizia se dejarán ver o será Elena quien venga en representación de la Casa Real.
Que a fecha de hoy no hay reservas en la estancada y escasa oferta hotelera de Caravaca, no pasa nada; que los autobuses llegarán a las diez de la mañana y antes de bajarse del autocar una voz a través del micrófono anunciará "recuerden que el autobús partirá a las cinco de la tarde desde este mismo lugar, el menú lo tienen contratado aquí mismo, disfruten del día"-, pues tampoco pasa nada. Que incluso la propia secretaría general de Turismo, dependiente del ministerio de Industria, no sabía que existía este evento hasta hace un par de meses, qué más da. Lo realmente importante ya ha pasado: que el mismísimo Benedicto XVI recibió de manos del Hermano Mayor y del alcalde el cartel anunciador del Año Jubilar 2010. Aunque es difícil, algunos rezan para que venga.
Pero lo mismo que Humphrey Bogart dijo a Ingrid Bergman en Casablanca, "siempre nos quedará París", también aquí podríamos decir "siempre nos quedará Santiago". La fe no la pierdo.
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