A 55 años vista de su muerte. Don Jacinto Benavente (cuya relación con Murcia hemos aprendido de Antonio Morales) llenó el teatro español durante más de cincuenta años con la producción numerosa de sus comedias y dramas. Con frecuencia se opuso su teatro al de Echegaray para destacar la renovación escénica que realizó el maestro. Es indudable que la creación benaventina trajo algo nuevo y distinto que el teatro al uso postromántico, con sus ampulosos engolamientos y exageraciones. Benavente trae sencillez, naturalidad, aunque como muy bien indicó Azorín, éste hereda de Echegaray "el sentido ideológico, moral y social". No negó el escritor la admiración que sintió por Echegaray e incluso se inspiró en El gran galeoto para su primera comedia, titulada El nido ajeno. Por otra parte, también Azorín hizo notar la obra teatral de Galdós, que representa "el sentido cotidiano, concreto de la vida", y uno de cuyos dramas tiene el significativo nombre de Realidad.
Cuando murió don Jacinto se recordó el regocijo y la mofa del público cuando en la primera representación de la comedia El nido ajeno, uno de los protagonistas dice sencillamente, en la escena del primer acto: "Dame la magnesia". Esta frase tan natural en aquella época, tan de todos los pretéritos días, provocó la hilaridad del espectador, que estaba acostumbrado a frases más altisonantes. Precisamente esta frase tan simple, tan normal, tan dentro de la realidad, simboliza, en parte, la nueva escuela teatral.
Benavente escribió un teatro en prosa donde los personajes hablan un lenguaje que da la sensación de que todos podríamos hablar y donde se mueven con naturalidad y sin gestos afectados. Habría que remontarse a Moratín para encontrarse algo parecido en el arte escénico.
La comedia de costumbres es, pues, la mejor creación de Benavente, y a mi parecer lo que permanecerá en el futuro, no sólo como obra de arte, sino como documento de la época, ya que Benavente en ella describe con fidelidad la sociedad de su tiempo: la clase media y la aristocracia. Así como los Quintero crearon un teatro de costumbrismo andaluz, Benavente teatraliza las costumbres de la sociedad madrileña en sus clases más elevadas (quedó reservado para Arniches retratar y caricaturizar las clases bajas en sainetes casticísimos e inolvidables).
n He querido escribir de teatro, porque el teatro nos ha puesto el nudo en la garganta esta semana con la muerte de Desiré Montesinos; vaya en su recuerdo y memoria unas líneas relativas a su gran pasión y devoción. Aquellos ojos inolvidables de La Bella Aurelia, cuando nuestras inquietudes bailaban Sapore di sale al borde de la Mar Menor y los sueños no sabían a qué disciplina entregarse en cuerpo y alma.
jbsanz2@hotmail.com