Mariano Rajoy, haciéndose eco del impresionante clamor en contra en Madrid, ha anunciado que el PP pedirá en el Congreso de los Diputados la retirada de la reforma de la Ley del Aborto. Se trata de una iniciativa loable, pero, por desgracia, con escasísimas posibilidades de prosperar. El PSOE de Zapatero, el más sectario de la historia de nuestra joven democracia, ha llegado al Ejecutivo para hacer realidad su objetivo de profunda y radical transformación de nuestra sociedad. Y mientras cuente en el Parlamento con la adhesión de comunistas e independentistas de izquierda, en quienes se apoya para hacer realidad su proyecto rupturista, no hará marcha atrás. El 'progreso' que históricamente impone la izquierda en sus diversas variantes es, en efecto, imparable; sobre todo porque no suele andar con contemplaciones de ningún tipo.
La multitudinaria manifestación contra la ampliación del aborto va a obtener del PSOE la misma respuesta que las otras que han tenido lugar bajo su Gobierno: el más absoluto de los desprecios.