He estado quince días en Cartagena visitando el Museo del Teatro Romano, el Zulo, etc., disfrutando mucho de todo esto. Pero he repasado los periódicos y no he encontrado ni un comentario sobre los molinos de viento de nuestro campo.
He vuelto a Tarragona y, por supuesto, pasé por la autovía Cartagena-Alicante para regocijarme con la panorámica de los molinos de nuestro campo (muy triste, por supuesto, pues nadie del campo de Cartagena habla de este asunto); no obstante yo insisto en que es cuestión de promoción por parte de la prensa de Cartagena.
Sigo convencido de que nuestros molinos se van a recuperar, pues nuestras autoridades ya han dicho que hay una partida de dinero para esa cuestión.