Algunas veces llegan a nuestro correo electrónico las reflexiones de alguien sobre cuestiones de interés general; no es fácil, entre la prolífica comunicación por la red, 'limpiar' debidamente los mensajes y distinguir entre los falaces y los útiles. No aguanto aquellos que dicen 'pásalo o te llegará la ruina inmediata; tampoco aquellos victimistas, ni los anónimos que juegan a salvadores de la patria. En estos casos la gran papelera ayuda a descongestionarse el ánimo.
Pero e aquí que el otro día me llegaba un correo reenviado por un médico de mi confianza, nada sospechoso de andar jugando a los malabares mediáticos, que contenía una serie de reflexiones sobre la Gripe A que tanto nos preocupa a todos. Sin quitar ni un ápice al interés general de su combate por parte de los profesionales de la medicina, participo parte de su contenido que me parece digno de una mínima meditación.
Decía: "Cada año dos millones de personas mueren en el mundo víctimas de la malaria. La solución al problema es simplemente un mosquitero, y no se dice mucho de ello en los medios. Anualmente también mueren dos millones de niños y niñas por problemas que podrían evitarse con un simple suero. Sarampión, neumonías y otras afecciones acaban con la vida de diez millones de humanos, al año y en el planeta, cuya solución pasa por la aplicación de vacunas baratas. Y los medios no cuentan con alarma nada de ello". Añadía más datos sobre la despreocupación con los más débiles.
Hace unos años, de repente, saltó la gran noticia de la pandemia de la gripa aviar (la de los pollos) y el mundo científico se puso en marcha; el resultado de las víctimas de la epidemia se resumió a unas 250 en todo el mundo durante diez años; es decir unas veinticinco víctimas mortales (cifras contenidas en el informe del correo electrónico) pero las empresas farmacéuticas hicieron, al parecer, un gran negocio. Un ejemplo: Gran Bretaña compró a Roche (la multinacional con las patentes antivirales más usadas) catorce millones de dosis de vacunas contra la gripe de los pollos.
Dicen algunos profesionales de la medicina que con más de medio millón de fallecidos a causa de la gripe común en el mundo por año, la afamada y actualísima Gripe A de origen porcino, no debiera haber causado la alarma general que ha producido en la población, sabiéndose de su fácil curación con paracetamol, reposo y un par de días de cuidados. Todo parece indicar que el origen del miedo nace del interés comercial de las grandes empresas que fabrican el Tamiflú (antiviral de resultados todavía dudosos) que nos ha convencido de lo que a ellos les conviene: el beneficio de miles de millones de euros o dólares por la venta de millones de dosis de vacunas.
¿Es el miedo a la Gripe A un gran negocio eficazmente organizado?... Pues igual sí. El ser humano, está comprobado, no tiene escrúpulos ante la vil moneda.
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