El descanso nocturno en Santiago de La Ribera parece eliminado por la permisividad municipal en el cumplimiento de ordenanzas en materia de ruidos, de normas ambientales de insonorización y de normas elementales de educación, ciudadanía y respeto. Las quejas de ciudadanos y veraneantes por el hecho de tener que aguantar los bares de copas que gastan poco en la insonorización de sus locales se suceden sin reacción municipal. Además, las fiestas del patrón, Santiago Apóstol, han sido insufribles ante los conciertos rockeros, hasta altas horas de la madrugada, sin respeto al descanso. Lo que es difícilmente superable es la autorización municipal dada a una fiesta de música pachanguera en la playa Barnuevo (jueves 27 de agosto) desde las 22 horas hasta las 6 de la madrugada, con un derroche de vatios digno de macroconciertos del rey del rock, organizados por los "bares de copas de La Ribera". El Ayuntamiento ha tenido a bien permitir el botelleo playero, el consumo de alcohol, en calle y playa, y que los vecinos que tratan de conciliar el sueño a escasos metros de la fiesta se jo....roben. El ruido ha machacado el descanso menospreciando a gentes de toda edad y condición y a aquellos que debían trabajar al día siguiente.
Lamentablemente, los munícipes de San Javier no tendrán la sensibilidad de atender las quejas y de poner remedio a este descontrol en que están convirtiendo este lugar, que podría ser idílico, dentro del Mar Menor.