Quiero referirme al 'consejo' del señor Almodóvar al Papa, invitándole a salir del Vaticano para conocer la realidad social. El señor Almodóvar debiera preguntarse por qué en España cada día va menos gente al cine; y es que el público, en su gran mayoría, está harto de "una familia es un grupo de personas (...) que se quieren y cumplen sus necesidades, sin importar si se trata de padres separados, travestis, transexuales o monjas con sida". Claro que, al señor Almodóvar eso no debe preocuparle ni mucho ni poco mientras el Gobierno, con nuestro dinero, le pague sus inestimables servicios de apoyo a su política familiar y social. Por lo demás, el señor Almodóvar, aupado al zenit de su soberbia por las estatuillas que le ha otorgado un conjunto de sabios, no ha hecho otra cosa que asumir el canto de la serpiente con su eterno "seréis como dioses".