TRIBUNA LIBRE

El silencio de los corderos

 07:40  

Rosario Segura

Los que tenemos la suerte de descansar en Águilas, a veces se nos olvida que el Mediterráneo sufre y sufrirá una agresividad feroz. Todas las iniciativas que favorezcan la potenciación del turismo son necesarias pero no podemos olvidar que hay que respetar nuestro patrimonio marino y me refiero a un descomunal barco, que ronda por la zona. Este se encarga de hacer construcciones marinas a base de poner tubos de formidable tamaño para sacar agua del mar con el fin de desalarla. Ante este evento silencioso y que nadie parece advertir, me sorprende en primer lugar la quietud de la izquierda, la pusilaminidad de la derecha y el escandaloso 'mutis' de los ecologistas. Recordemos que la ex ministra Cristina Narbona quería bajar la velocidad máxima de los coches en autopistas, autovías y núcleos urbanos para reducir las emisiones de CO2, defendía como opción más económica el trasvase para Cataluña y Valencia, frente a las plantas desaladoras. Los datos son aplastantes; económicamente el resultante de la desalación no es un agua rentable, pero lo que más me preocupa es la desmedida contaminación que genera la salmuera. Es de todos sabido que la pesca en Águilas era bastante nutrida y variada. Se hacían excepcionales pesqueras de mújoles o lizas, sargos, dobladas, magres, palometas, doncellas, serranos, meros, lubinas y demás. Se veían abultadas peregrinaciones de pescadores, atraídos por las abundantes piezas y producía un turismo interesante en la zona. Ahora, sin embargo solo se ven a los chavalines intentando sacar alguna que otra palometa despistada. Si a este hecho le sumamos que pronto empezarán a verterse, enormes cantidades de sal procedentes de la desalación, me parece un atentado a la diversidad y al medio ambiente, que nadie denuncia.
Ya hubo un informe de SOS al Mediterráneo, alertando de que la mitad de la costa mediterránea española, estaba contaminada. Los restos de jabones domésticos, de vertidos, el cambio climático, la contaminación por residuos agrícolas, los nitratos y restos de petróleo encontrados en el Mare Nostrum son los principales contaminantes de manera que el 19% de la costa del Mediterráneo está ya dañada y están en peligro de extinción varias especies marinas. Ahora falta por ver los resultados de la potente contaminación que generan las desaladoras. La desalación, aunque nos la quieran vender inocua, tiene dos puntos negros, que son las emisiones de CO2 y la salmuera. Así, las plantas desaladoras producen un 50% de agua potable y otro tanto de agua hipersalina que se vierte al mar.
Según los expertos, el vertido de salmuera supone un peligro para la vegetación marina, sobre todo para las praderas de posidonia, uno de los ecosistemas del Mediterráneo y una de las prioridades de conservación de la Unión Europea. En fin....es curioso como el 'silencio de los corderos' también llega a los ecologistas.

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