Quiero contar lo que está pasando en Calasparra a las personas a las que se nos ocurre opinar públicamente sobre el tema de los trabajadores de Conservas Fernández. Yo fui uno de los cientos de vecinos que acompañé a los trabajadores para mostrarles mi apoyo en su situación, que era muy preocupante. Después decidí seguir interesándome por cómo iban las cosas y entonces empecé a vivir la situación en la que me encuentro ahora. Trataron de impedirme la entrada al Auditorio Municipal, en febrero de este año. Me agredieron miembros del comité de empresa, un hombre y cinco mujeres, pero fui capaz, no sé ni cómo de entrar, porque pasé miedo. Una vez dentro, dijeron que la asamblea de trabajadores la trasladaban a la 'Peña del Madrid', a lo que la gente no accedió. Y todo, porque yo estaba dentro.
En agosto, en una nueva asamblea, me insultaron, llamándome "sinverguenza" y diciéndome frases como "hay que echarla de aquí". Los insultos fueron de la presidenta del comité de empresa. Yo no respiré, me senté y al término, me marché. Al día siguiente, puse una denuncia en el Cuartel del la Guardia Civil, no sé defenderme de otra manera.
Nuevamente, el 5 de agosto se celebra otra asamblea, cuando quiero entrar, hay en la puerta del Auditorio Municipal dos guardas jurados que no me dejan pasar. También lo intentaron con algún trabajador de Conservas Fernández.
¿Qué pasa en Calasparra? Yo no soy para los políticos de un pueblo igual que los trabajadores de Conservas Fernández. El alcalde y el concejal José Vélez presenciaron la situación y no hicieron nada. ¿Acaso el Auditorio Municipal se puede reservar para una situación privada de una empresa del pueblo, con guardias de seguridad privada? Si tan legal era todo, por qué no se puso la Policía Local. Me pregunto: ¿podría calificarse esta situación de oportunismo 'politico'? ¿La mayoría es lo que cuenta?¿Una persona no tiene ningún valor por encontrarse sola? Vivimos en un estado democrático, la Constitución dice que todos somos iguales, pero en Calasparra unos sí y otros no. Se nos discrimina y se nos deja de lado porque opinamos libremente y eso a muchos no les gusta para nada. Los derechos son para todos igual.