Soy consciente de que cuando se aborda un tema tan complejo y tan amplio como es la inmigración, muchos simplemente dejan de leer, otros continúan, pero no sin cierto escepticismo. No es un tema popular, el miedo a la pérdida de la identidad patria, a la pérdida de privilegios, el desconocimiento o el rechazo de aquello que es distinto merma nuestro interés. Sin embargo, debemos tener presente que la historia de las migraciones es tan antigua como la historia del ser humano, que siempre se ha desplazado en busca de mejores condiciones de vida, como un acto reflejo, como una actividad inherente a nuestra especie.
Cuando hablamos de integración, tres cuestiones son claves: la convivencia, la participación social y la equiparación de derechos. Es cierto que la inmigración enriquece económica y socio-culturalmente al país que la recibe, sin embargo, ha de enfrentarse a las dificultades que origina la convivencia entre razas, religiones y costumbres distintas.
En la Región de Murcia el fenómeno de la inmigración es más acuciante que en otras partes de España, por ello pueden darse más casos de discriminación, explotación, problemas de convivencia, etc. Esto, unido a los problemas de exclusión social que puede sufrir la población inmigrante, sobre todo en el plano laboral, con trabajos de baja cualificación profesional, nos tiene que hacer más partícipes de esta situación. Las políticas integradoras y el control laboral son un factor determinante al que hay que dedicarle mayores esfuerzos, y ahí es la Administración regional la que tiene que ponerse a trabajar. Es importante recordar que aquí hay una tradición emigrante. Recordar, para ser capaces de demostrar la solidaridad y generosidad, que también otros tuvieron con nosotros. Recordar, para que nuestra memoria selectiva no exilie un pasado del que podemos sentirnos orgullosos. Recordar, para evitar caer en el oportunismo del Partido Popular que usa la crisis para demonizar al inmigrante, desde el contrato de integración a los inmigrantes que proponen como solución, hasta las consignas xenófobas de 'los inmigrantes nos quitan el trabajo', que nos alejan de una sociedad integrada.