El todo para hablar. Además de comidas, cenas, excursiones, están las fiestas de verano. De unos años acá, casi nadie que se precie renuncia a hacer una fiesta de verano. En una de ellas se habla de aprovechar la crisis para hacer algo positivo y asunto una orientación profesional vocacional, para que la gente acierte en el trabajo que le gusta, y se achique la legión de frustrados. Otro contertulio dice: es al revés, hay que explicar a los jóvenes que, elijan lo que elijan, el trabajo nunca los hará felices, pero, a pesar de qué tristeza; y el segundo replica: una fantasía quebrada es más triste todavía. Luego, todos los presentes, salvo el segundo contertulio, hablan de lo felices que son ellos con su trabajo, y a continuación de los planes que tienen para dejarlo cuanto antes.