n Puesto que 'nada ni nadie va a afectar a una decisión del presidente del Gobierno' (toma talante), no sólo ha ordenado el cierre de la central nuclear de Garoña, sino que dejando en mantillas los tristemente célebres planes quinquenales soviéticos, 'planificará' la energía hasta... ¡2030! Ni el mismísimo Stalin se atrevió a tanto, pero es tan amplia la perspectiva de nuestro presidente que sabrá anticiparse a todos los cambios y necesidades que en materia energética puedan surgir durante los próximos veinte años, no ya en España, sino en el resto del mundo.