La droga es el ataque más grave que sufre la sociedad actual. Un ataque cuyas consecuencias alcanzan a todos, pero especialmente son víctimas los jóvenes, nuestro más valioso tesoro. La cocaína tiene un efecto inicial terapéutico y éste es el principal motivo de su 'querencia', pues produce un estado alterado de conciencia vivido como gratificante y placentero: la persona cree que se escapa de problemas, ansiedades, agobios y a la vez, facilita la relaciones sociales, desarrolla la percepción de sentirse importante, libre, simpático y objeto de admiración. La trampa es perversa, ya que la fábrica de ilusiones se convierte, en poco tiempo, en una de frustraciones, pero dejando un cerebro 'tocado' y en muchos casos 'hundido'. En cualquier caso, el cerebro posee potenciales y recursos más que suficientes para conseguir una aceptable recuperación; está claro que se necesita tiempo, persistencia, trabajo...