El problema de Euskadi no reside en el ejercicio o no del llamado derecho a la autodeterminación. El problema reside en que una minoría apreciable de su población apoya a un grupo armado para imponer su voluntad a la mayoría. Por tanto hay en ese país una minoría totalitaria para la que el ejercicio de la violencia, en su versión más criminal y desalmada, es una vía política válida. Hay pocas dudas de que en un Euskadi independiente esa misma minoría recurriría a la violencia para imponer al resto su ideología. Esto lo sabe bien la gente sensata del PNV, que es mayoría en dicho partido, y por eso en el fondo tienen pánico a la autodeterminación. Para la concreta ideología de ETA y secuaces los aliados para una mayoría soberanista serían sólo compañeros de viaje, hasta la siguiente estación, y ya sabemos qué fue de los compañeros de viaje en todo régimen marxista-leninista conocido.