Las infraestructuras de comunicaciones constituyen uno de los pilares básicos para el desarrollo de los territorios. Además de su propia contribución al PIB como actividad productiva, el papel del transporte como input en la producción de prácticamente todos los bienes y servicios hace que no podamos separar el crecimiento económico del funcionamiento de los distintos modos: carretera, ferrocarril, puertos y aeropuertos. La inversión en infraestructuras se conforma como el instrumento principal del sector público para promover el incremento de la renta, empleo y productividad en un territorio.
En el estudio realizado por Biehl para la CEE se concreta que el potencial de desarrollo de un territorio esta directamente influenciado por cuatro factores básicos: infraestructuras, localización, aglomeración y estructura sectorial, que posibilitan su vertebración territorial dentro de criterios de 'desarrollo sostenible'. E inducen un incremento de la productividad en el resto de las actividades económicas, lo que se denomina 'elasticidad de la productividad' respecto a la inversión de infraestructuras.
La Región de Murcia cuenta hoy con una importante red de infraestructuras, pero es evidente que el desarrollo económico de la Región y la recuperación de Murcia como referente comercial en el Sureste conlleva un muy importante incremento de las comunicaciones, y demanda actuaciones complementarias que den respuesta a esta nueva realidad. Así, en las comunicaciones por carretera es necesario activar la construcción de la autovía desde Murcia hasta la AP-7 por la Vega Baja, acelerando la realización del tramo entre Santomera y Alquerías para completar la autovía regional con el Mar Menor.
Es imprescindible que, de una vez, se realice la conexión de la A-7 en dirección Murcia y desde Murcia con la AP-7 en Crevillente. La realización de la autovía Sur-suroeste que conecta la MU-30 con el Puerto de la Cadena conllevará un incremento de los tráficos en la MU-30 desde la conexión con la A-7, por lo que es extremadamente urgente ampliarla esta así como el falso túnel de la MU-30 en Alcantarilla, con dos carriles más en cada sentido.
Es necesario, por otra parte, acelerar las obras de la autovía por el interior con Valencia A-33, así como su continuidad como alternativa a la N-344 en la denominada variante al oeste de Las Torres de Cotillas hasta su conexión con la A-7 y MU-30. De igual modo, la variante al norte de la ciudad de Murcia de la A-7 se hace extremadamente urgente. Así como la realización del tercer carril tanto en la A-7 desde Crevillente hasta Alhama, como en la A-30 entre Cieza y Cartagena.
Los incrementos de la circulación en la A-7 demandan la programación de una nueva autopista y la continuidad de la autopista del Mediterráneo AP-7 que acaba al norte de Elche, desde donde debería continuar por el norte de la A-7, para pasar por el norte de Murcia-Molina y llegar hasta Alhama-Totana.
El desarrollo del área de Cartagena, la puesta en marcha del aeropuerto y el crecimiento del Mar Menor, junto al desarrollo industrial de esta gran área, conlleva la necesidad de programar un nuevo corredor de carreteras entre Murcia y Cartagena, aprovechando el nuevo corredor ferroviario denominado central en el paso del Puerto de la Cadena, para llevarlo a cabo de forma paralela.
Desde la perspectiva ferroviaria, es preciso alcanzar los acuerdos necesarios para la modernización y ampliación del Ferrocarril de Vía Estrecha, partiendo de Cartagena, continuando por La Manga y por el norte siguiendo a San Pedro, San Javier, Los Alcázares y volver a Cartagena. Un corredor que en el futuro podría unirse al ferrocarril de la costa alicantina.
Es evidente que la Región necesita acercarse al centro de España por su corredor natural, poniendo en marcha el ferrocarril Cartagena-Murcia-Albacete para pasajeros en Alta Velocidad 300/350 km/h, como ya cuentan otras Comunidades Autónomas, así como con corredor independiente del corredor ferroviario para mercancías.
Nuestra situación en el centro, en el corazón mismo, del Arco Mediterráneo, así como, por contar con uno de los principales puertos del Mediterráneo, hace necesaria su incorporación al corredor ferroviario del Mediterráneo en toda su extensión desde Algeciras a Barcelona y continuando hacia el norte de Europa, con un corredor para pasajeros en Alta Velocidad 300-350 km/h por el Mediterráneo, así como con un corredor ferroviario independiente para mercancías.
El acuerdo alcanzado el 12 de junio de este año por los ministros de Transportes de la UE, relativo a los corredores europeos de transportes de mercancías por ferrocarril, no es real, ya que concreta el Corredor Mediterráneo en Almería-Valencia/Madrid-Zaragoza/Barcelona-Marsella-Lyon-Turín... Cuando, tal y como viene demandando FERRMED, el Corredor Europeo de transportes del Mediterráneo ha de recogerse tal como es: Algeciras-Murcia-Valencia-Barcelona-Marsella... por lo que dicho acuerdo precisa ser modificado en este sentido.
La situación estratégica de la Región hace de ésta una ventaja muy importante en los tráficos por el Mediterráneo, por lo que la nueva dársena del Gorguel para el trafico de container se puede conferir en una enorme oportunidad para España, dadas las ventajas que conlleva en los tráficos con Asia, además de como puerta con el continente africano. Una realidad a la que se suma como un activo fundamental para el desarrollo empresarial y turístico del nuevo aeropuerto internacional de la Región de Murcia, a los que se suman la Zona de Apoyo Logístico portuaria y la ZAL en el entorno de Murcia.
Las infraestructuras conforman parte de las fortalezas o debilidades que definen la oferta de cada región, al conllevar una disminución de los costes, a la vez que aumentar la productividad de la inversión privada, por lo que los territorios que cuentan con mejores infraestructuras, evidentemente cuentan con ventajas comparativas frente a los que carecen de ellas.