Muchos conocimos el Museo Arqueológico Marítimo de Cartagena en el dique de Navidad; ahora reside en el Muelle de Alfonso XII. Su actividad se centra en la investigación y custodia del patrimonio arqueológico submarino y arquitectura naval. Pues bien, pronto se verá incrementado con el patrimonio procedente de los restos del hundimiento de la fragata española Nuestra Señora de la Mercedes. Es un proceso largo y costoso que data del 5 de octubre de 1804 en que se fue a pique frente a las costas portuguesas del Algarve, hasta nuestros días en que se conoció el fallo del Tribunal de Tampa, distrito de Florida, en EE UU, contra la sociedad Odyssey, cuyo director general quedó sorprendido al saber que tenía que restituir el hallazgo submarino de la mencionada fragata española. Así las cosas, la controversia está servida. Está a favor el criterio del Gobierno portugués, así como el ministro principal de Gibraltar, respetando ambos el fallo del Tribunal de Florida. Con alegría manifiesta de la consejera de Cultura de Andalucía por lo ejemplarizante de la misma, la ministra de Cultura la vio como jurisprudencia para futuros casos. Ahora sólo falta que la alcaldesa de Cartagena vea incrementado el valor de Museo ubicado en su ciudad con esta aportación al acerbo cultural y submarino. Es el primer paso para que el tesoro llegue en definitiva a Cartagena. Ojalá ocurriera lo mismo con el Ara Pacis, en tierras catalanas, y del que que nadie pide su rescate.