Jacinto vive aquí al lado, dos números más abajo, en una calle que, como todas las del barrio, tiene nombre de flor. No es demasiado anciano (unos veinticuatro o veinticinco años), pese a lo cual casi se mata con un colega por la crítica salvaje (según él) que le había dedicado a uno de sus grupos preferidos; de nombre irreproducible para los españolitos que nos guarda Dios. Como es persona razonable y pacífica, prefirió emprenderla con los marcianos mutantes, y más tarde y más tranquilo, picando salchicha y longaniza y bebiendo cerveza, expuso su punto de vista.
"Los que vais de modernos pensáis que todo el mundo debe estar de acuerdo en que la música ha de ser cambio, experimento, renovación, creación.... Y hay gente que no queremos eso, que sencillamente queremos disfrutar con lo que nos gusta..., que no estamos por machacarnos los oídos con emisoras marginales dedicadas a grupos que no saben ni tocar; que sus sintetizadores nos dejan fríos..."
Jacinto va siendo un clásico; el recinto de la antigua FICA se ha llenado de gente abierta que aprecia el nivel de los artistas contratados; la crítica ha dicho, sin embargo -y su razón tendrá- que muchos de ellos andaban en paro, como los seres más actuales, y que la "ultima, ultimísima hora de actualidad en la música internacional, rockera y pos-rockera" no ha venido al festival murciano; que ha sido un "quiero y no puedo"; un suficiente que progresa adecuadamente; según los datos de la primera y la segunda edición.
Cuando Jacinto era más joven llevaba una chapa en el pecho de Emerson Lake and Palmer; quizá por ello caiga hoy en contradicción. "Para nada, tío, Emerson era todo un espectáculo... Yo exijo vitalidad, y algunos de esos tipos serían como autómatas aunque tocaran la zambomba..."(expresión que le viene de su origen de la pedanía cuna del belén murciano, tan próxima al lugar del acontecimiento).
Nadie -parece ser- de los que han disfrutado con las actuaciones se han sentido con complejo alguno de mediocres; de conformistas, de ordinarios... nadie. Y los que no estamos al día tampoco tenemos mala conciencia por ello. Al otro lado del contexto están los más guays, relacionados con las gentes más extremistas del mundo mundial; amantes feroces del ruido que no cesa; para nosotros lo que admirábamos, porque tampoco cesaba, era el rayo. "Vosotros estáis tontos....hay que ser más inteligente, más profundo y muy subversivo", decía uno. "¡Reforcemos la música ambiental de connotaciones oníricas! ¡Recuperemos la personalidad y la individualidad, el juicio crítico y separémonos de la masa inconsecuente y consumidora, engañada y hortera...", se le oyó decir a una muchacha de buena minifalda y mejor familia.¡Qué grande es ser joven!
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