Es cierto que durante generaciones enteras nos educaron en unos valores absolutos, pero no eternos aunque así lo dijeran y creyeran: historia, patria, religión verdadera... Y que, aunque se hayan cometido toda clase de excesos y crímenes en nombre de esos mismo valores, siempre fueron exaltados y glorificados. A pesar de que la historia a menudo fuese falseada, el concepto de patria manipulado, o que no exista una sola religión verdadera. Hoy, por lo general, la gente, aún con nuestro 95% de material genético común con los chimpancés a cuestas, ya no creemos en esos supervalores, pero lo malo es que tampoco creemos en nada, ni siquiera en nosotros mismos. No hemos sabido focalizarnos en los valores auténticos, los morales, los éticos, los que no nos traen fiascos ni hipocresías. Y en eso casi aún somos peores que los monos.
En nuestro tiempo, las personas están dejando de creer en ese dios patriarcal, metáfora de las viejas y caducas monarquías absolutistas, inquisidor todopoderoso, ciego y sordo a las angustias, dudas e incertidumbres del ser humano. Y a ese mismo ser humano se le pregunta si cree en Dios y contesta aquello de "bueno, sí, creo que algo hay por ahí...", pero la religión ya es impotente y muda a sus interrogantes, y se queda corta de mangas, fuera de la razón y la lógica, anclada a un pasado yahwístico que ya nada explica ni resuelve, porque no sabe, no puede, quizá tampoco quiere... Y la persona se vuelve a la ciencia, pero ve que el científico se considera gnóstico, sin saber que gnosis significa conocimiento, que es lo contrario a lo que presume ser y cree saber. Y no sabe tampoco que su teoría de la evolución, y la de la relatividad, y su principio de la energía, y la física cuántica, e incluso la biología molecular, se acercan mucho a lo que fue el comienzo de la mística y el origen de la teología.
Y si el personal es atraído por el yoga, el zen, o el budismo, es porque le supone una experiencia, una filosofía de vida, más que una religión, aunque se etiquete por error como tal... ¿Qué es la verdad?, preguntaron a un monje. "La nube en el cielo antes que el agua en el pozo", contestó. Lo demás, la superficialidad del dogma, el sufrimiento como redención, son mitos que alejan del auténtico cristianismo, del auténtico humanismo, y cuya respuesta social, la eutanasia como uno de los ejemplos, es como una tortura añadida por el mismo mito en forma de condena. Si la agonía no es mas que un preludio de la muerte, y la muerte siempre ha sido monopolio patrimonial de las religiones, es lógico que éstas no quieran perder la más importante de sus llaves de poder. Sin embargo, De Melo, afamado jesuita, llegó a decir y escribir que la persona sabia no se preocupa por lo que pueda pasarle después de muerto. Así que...
Entonces, ¿quizá la meditación, jefe..? Es posible, siempre y cuando sea libre y espontánea, nunca dirigida hacia nada en particular. Se puede aprender la técnica, pero no se debe imponer el objeto. Si no, sería manipulación. Por eso es mejor un maestro que un sacerdote. Pero tómese como una terapia que emplea un medio conocido sin sujetarse a ningún fin preestablecido. Nada mas que por sentirse bien con uno mismo, sin más historias ni falsas esperanzas... "Antes de practicarla, me encontraba muy deprimido", decía aquél... ¿Y ahora? preguntaba el otro. "Pues lo cierto es que sigo igual de depre, pero ahora me importa un pijo"...
Pues eso mismo.