Los Consejos Escolares de los centros educativos son órganos de participación y no de confrontación, puesto que tienen un objetivo básico: la mejor educación de clientes tan sensibles y fundamentales como las nuevas generaciones de ciudadanos que tomarán el relevo en pocos años.
Por ello, padres y profesores saben que la educación es un proyecto a desarrollar en común y que si los impulsores no cumplen con las tareas que les corresponden el objetivo no se logra. Así pues, todos los participantes son conscientes de que el Consejo Escolar es un órgano de participación, comunicación y gobierno, por lo que se hace imprescindible alcanzar acuerdos y actuar solidariamente.
Los miembros de los consejos escolares de los centros que funcionan bien -centros eficaces- evitan los enfrentamientos personales y procuran solucionar todas las tareas sin tener que recurrir a votación. Suelen buscar acuerdos, aceptar las aportaciones de todos y compartir la responsabilidad de las tareas. Su línea de funcionamiento se apoya en la confianza, la sinceridad y en el apoyo mutuo.
A veces, los problemas suelen venir por la falta de tiempo para que todos los consejeros puedan consultar la documentación que se va a tratar y que deben aprobar sin conocimiento fehaciente. Por ello se hace imprescindible la planificación de los temas y la remisión de la documentación, a todos los consejeros, con varios días de antelación. Un proyecto educativo, una programación general, etc. necesitan de una lectura reposada.
Algunos padres consejeros pueden tener dificultad en la comprensión de algunos términos que desconocen. No pueden aprobar sin conocer por lo que es necesario que pregunten y el Equipo Directivo debe estar dispuesto a aclarar todas las dudas que se presenten, en aras de la buena colaboración y de la aportación de sugerencias.
Por otra parte, la actuación de los representantes de los padres debe estar coordinada entre ellos, con las asociaciones y con el resto de padres. Cada vez que hay elecciones se destaca la baja participación de los padres, pero por otra parte algunos se quejan de que no se les da información ni se establecen canales útiles para sus aportaciones
Así pues, las reuniones de los consejos, conocidas con el tiempo suficiente, pueden ser preparadas por los padres y sus representantes sin sentirse convidados de piedra o tener que improvisar sobre la marcha. Antes de cada reunión puede haber una sesión previa en la que se redacten, incluso, las sugerencias, los proyectos y las propuestas que se consideran importantes.
Por supuesto que un equipo directivo puede sacar adelante todas sus propuestas no dando información ni posibilidad de participación pero ¿a qué precio? ¿Dignifica el trabajo docente? ¿Aumenta la valoración social de la profesión? ¿Genera confianza y respeto?
Por otra parte, los padres consejeros representan los intereses de todos los padres del centro, por lo que tanto la asociación como el resto de padres deben conocer cuál es su función, sus actividades y ser escuchados en sus propuestas de mejora. Igualmente deben ser informados de los acuerdos del consejo escolar.
Todos los padres y madres de alumnos del centro deben conocer cómo puede afectar a la educación de sus hijos la participación de los padres en el consejo escolar, en la asociación de padres y en el aumento y riqueza de actividades que se podrían realizar en el centro. Sus propuestas y sus apoyos son fundamentales para el desarrollo cotidiano de la actividad educadora. No se quiere, ni se apoya, lo que se desconoce o no se valora.
Entre las competencias de los consejeros está aprobar y evaluar los proyectos y las normas del centro. Se supone que pueden realizar propuestas que enriquezcan dichas normas, por lo que se pueden aportar propuestas procedentes de la AMPA y del resto de padres, así como aportar información sobre aspectos en los que hay que tomar alguna medida para corregir las disfunciones e incluso fomentar actuaciones positivas.
La asociación de padres puede colaborar en múltiples actividades, estar coordinada con el Consejo Escolar Municipal e incluso con otras asociaciones y organismos que puedan aportar iniciativas enriquecedoras para su centro, para sus alumnos y para los propios padres. Así, podría canalizar y dar respuesta a diferentes inquietudes de padres que pueden estar interesado en múltiples temas según la edad de sus hijos: problemas de conducta, problemas emocionales, dificultades de aprendizaje, comunicación con los hijos, problemas de relación padres-hijos, creación de hábitos, resolución de conflictos, apoyo escolar, análisis de expectativas para sus hijos, motivación, formación afectivo-sexual, problemática de las nuevas tecnologías, la participación y la responsabilidad en la educación de sus hijos, drogas, tiempo libre, salidas profesionales o problemas de pareja.
Quizá lo que más enriquezca a padres y profesores sea el intercambio de información y experiencias, pero el trabajo conjunto a quien de verdad ennoblece es a los alumnos. El valor de cada consejo escolar se descubre cuando predomina la colaboración activa y sincera.