Obituario

Ascensión Paredes Ruíz, una mujer todoterreno adelantada a su tiempo

23.03.2017 | 10:16
Ascensión Paredes Ruíz, una mujer todoterreno adelantada a su tiempo

Ascensión Paredes Ruíz falleció en Molina de Segura el día 16 de Enero, fecha que la leyenda popular considera como ´el día más triste del año´. Han sido 3 años dolorosos afrontando con entereza el día a día con la esperanza de que nunca fuera el último o que tardara mucho en llegar.

Aunque desarrolló toda su vida prácticamente en Molina de Segura, Ascensión nació en Cartagena el 24 de Abril de 1934. Era hija de Juan Paredes Celdrán, destacado militar, y de Remedios Ruíz Jover, hacendada ama de casa. Era la mayor de tres hermanos: José, ingeniero de Bazán, y Antoñina.
A
scensión y José contrajeron matrimonio en la iglesia castrense de Santo Domingo en plena calle Mayor de Cartagena. Tuvieron tres hijos: Ascensión, conocida popularmente como ´Choni´, médico en el hospital de Caravaca; Reme, maestra nacional en Colegios de Cartagena, Mula, Molina, y concejal del Ayuntamiento de Molina de Segura; y Juan José, ingeniero Industrial y profesor en Espinardo. Los tres les dieron seis nietos: Pilar, Rafa, Jesús Ángel, Cristina, Alejandro y Sergio.

Ascensión tenía 82 años y unas ganas muy grandes de vivir. Ella fue en el siglo XX lo que hoy llamamos ´mujer emprendedora´ regentando un pequeño comercio durante más de 40 años. Era la tienda ´Regalos Pepito´, en referencia a su marido, ubicada en la calle Berllotar y que ahora se llama Saavedra Fajardo. Allí podías encontrar lo más inverosímil, cualquier cosa que las amas de casa necesitaran, y si la mercancía no estaba disponible Ascensión la buscaba con urgencia. Para ella era imposible decir no a sus clientes.

El carácter de Ascensión estaba impregnado de positivismo, y su espíritu castrense de herencia le llevó a marcar los tiempos para que no le faltara los momentos de atención a sus hijos dándoles cariño y estimulándoles en sus estudios. Sabía su meta y hacia ella dirigió a su familia con timón firme.

Heredera del espíritu militar de su padre, estudió y obtuvo, el año 1952, el título de Perito Mercantil, equivalente a Ciencias Empresariales actualmente. Toda una proeza ya que sólo estudiaban dos mujeres en el centro. Fue entonces cuando conoció a su marido de toda la vida, el molinense José López Jiménez quien hacía el servicio militar en la ciudad departamental, y que se enamoró «de las piernas de la chica que paseaba con el perro».

Tras casarse, Ascensión se incorporó al negocio familiar. Un comercio que dio vida al barrio de la zona del Sagrado Corazón de Jesús. El pequeño establecimiento abarcaba todos las necesidades de los vecinos como tienda de regalos: droguería, perfumería, mercería, etc. Un poco de cada cosa.

No terminaba ahí su coraje. Ascensión se sacó el carnet de conducir a la edad de 55 años para ayudarse en la tienda pues su marido estaba ausente habitualmente. Era de viajante en ´Almacenes Coy´. Ella se jubiló el año 1999, y la emblemática tienda cerró tras 44 años de actividad.

Esta es la pequeña historia de una grandísima mujer de carácter, adelantada a su tiempo, genio y figura, emprendedora. En fin, un todoterreno que resolvía cualquier problema que se le presentara. Si tenía tiempo libre lo dedicaba a la lectura y a la zarzuela. Siendo amante de la música Ascensión tenía un capricho del que no prescindía: todos los años escuchaba el Concierto de Año Nuevo de Viena.
Finalmente, el funeral tuvo lugar en el tanatorio de la Consolación. Fue celebrado por el sacerdote Pedro Tudela, un gran y antiguo amigo de la familia que glosó muchas de sus virtudes. Cientos de vecinos le dieron el último adiós.

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