EFE. BILBAO
María Ángeles Jiménez, esposa del tripulante del Alakrana Gaizka Iturbe, afirmó ayer que la empresa armadora del atunero secuestrado por piratas somalíes "no ha puesto ninguna traba económica" para solucionar el secuestro y que es el Gobierno "el que no hace su trabajo" para conseguir la liberación de los 36 tripulantes retenidos desde el pasado 2 de octubre.
Tras conocer el giro que daba la situación, las familias acudieron en masa a los medios de comunicación para dar a conocer a todo el país la situación en la que se encontraban sus maridos, padres e hijos.
"Las familias hemos comprobado que el Gobierno nos miente, nos han cerrado la boca en todo momento amenazándonos con que entorpecíamos las negociaciones y diciendo que era sólo cuestión de dinero", dijo María Ángeles Jiménez. "A mí me telefoneó una persona de Madrid tras una carta que publiqué en El Correo y me dijo que me estuviera calladita, que estaba entorpeciendo las negociaciones. Eso -añade- era una amenaza velada porque me dijo 'yo no te he llamado'". También ha acusado al Ejecutivo de no haber informado a las familias cuando sabía que la negociación estaba "en crisis" y ha resaltado que "han tenido que ser nuestros maridos los que han tenido que dar la voz de alarma".
"No queremos víctimas para enarbolarlas, ni medallitas, ni una banderita española y una pensión de viudas, queremos a nuestros maridos de vuelta y vivos", ha resaltado la esposa de Gaizka Iturbe, que ha pedido al Gobierno que "arregle" la situación.