EFE. MADRID
El Partido Popular suspendió ayer cautelarmente de militancia al vicealcalde madrileño, Manuel Cobo, aunque no están zanjadas las consecuencias del enfrentamiento interno en la Comunidad de Madrid, ya que muchos dirigentes mantienen a Esperanza Aguirre en el centro de sus críticas por no haber asistido al Comité Ejecutivo. La secretaria general, María Dolores De Cospedal, ha calificado como "error tremendo" su inasistencia. "Hubiera sido, no sólo más coherente, sino más respetuoso con todo el PP que hubiera estado presente en el Comité Ejecutivo", sentenció.
El responsable de Comunicación de los populares, Esteban González Pons, aunque más conciliador, ha manifestado que comparte los adjetivos de la número dos del PP acerca de la ausencia de la presidenta de la Comunidad de Madrid.
Uno de los barones que ayer en el Comité más crítico se mostró con la situación del partido en Madrid fue el presidente murciano, Ramón Luis Valcárcel, quien ayer continuó en esa línea al afirmar que resulta "inmoral" hablar de quién es el presidente de una caja de ahorros "con el paro que hay en España".
El responsable del PP de Cantabria, Ignacio Diego, reprochó su comportamiento, y en contraposición, respaldó el liderazgo de Mariano Rajoy, a quien a su juicio los militantes del partido deben lealtad. Con similares términos se ha manifestado el líder del PP en el País Vasco, Antonio Basagoiti, en tanto que el responsable de Economía del PP, Cristóbal Montoro, ha declarado que todo el partido está comprometido con el proyecto de Rajoy. Más o menos en esta idea han redundado algunos integrantes de la dirección nacional. De Cospedal ha reiterado que declaraciones cruzadas como las de los últimos días en Madrid no pueden producirse otra vez, mientras que el responsable de Política Autonómica y Local, Javier Arenas, ha animado a sus compañeros de partido a "zanjar debates internos estériles" y dedicar el "cien por cien" de su tiempo a hacer oposición y acabar con la crisis. González Pons pidió que el PP sea cuanto antes el partido que siempre ha sido.
Entretanto, Rajoy y Aguirre han evitado alusiones. Así que los ánimos en el PP siguen caldeados a pesar de que ayer Rajoy avisó de que no consentiría más "espectáculos".