El Ayuntamiento de Palma confirmó ayer que el edificio derrumbado tenía 50 años de antigüedad, al haber sido levantado en 1959, una edad "muy prudente" para la vida útil de un inmueble. Así lo señaló en rueda de prensa la regidora de Urbanismo, Yolanda Garví, quien remarcó que el edificio no estaba obligado a pasar la Inspección Técnica de Edificación (ITE) porque no le correspondía por antigüedad, de modo que, según dijo, habría sido un "hecho extraordinario" su demolición. Garví, que compareció en el lugar donde se ha producido la tragedia, indicó que el registro municipal del Consistorio no ha recibido ninguna denuncia previa sobre el estado del edificio siniestrado, ni ningún expediente de infracción o protección del mismo. Al respecto, precisó que los últimos expedientes relativos al inmueble corresponden al año 2003 y hacen referencia a la reforma de la cocina y coladura del segundo piso, por lo que, no había nada que hiciera sospechar que su estructura estuviera en peligro.