EFE. MADRID
El portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, intentó ayer en vano que el presidente del Congreso, José Bono, le diera la palabra por alusiones en el pleno de ayer y ante su desacuerdo el propio Bono se ofreció para explicarle en su despacho las razones reglamentarias por las que se ha negado a ello. El episodio se generó cuando la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, contestaba en la sesión de control a una pregunta de la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, sobre los Presupuestos Generales del Estado para 2010.
Para argumentar que en el PP son especialistas en "pronosticar catástrofes", la vicepresidenta remarcó que el hundimiento del 'Titanic' era una "broma" al lado de los malos augurios de Montoro. Concluida la respuesta de De La Vega, este diputado del PP se puso en pie para pedir la palabra, pero Bono le hizo notar que no podía, "y usted lo sabe" porque que en las sesiones de control no se permiten turnos por alusiones, y que en cualquier caso las discrepancias se dirimen al final de la sesión, y todo ello por acuerdo de los portavoces.
Cuando horas más tarde concluyó la interpelación que cerraba la sesión de control, Cristóbal Montoro, ya en su escaño, intentó de nuevo obtener del presidente el uso de la palabra, pero Bono le explicó que su caso no estaba amparado por el Reglamento. "Vaya, hombre", replicó con incredulidad Montoro, sin poder contener las risas, lo que debió irritar más al presidente. "Le ruego que respeten la autoridad de la Presidencia -espetó Bono-. Siéntese y no vuelva a interrumpir en contra de las decisiones que han sido adoptadas por la Presidencia y por la Cámara. No tiene la palabra".
El presidente había pedido incluso a los servicios taquigráficos la transcripción. Así, le detalló la diferencia entre "mención" y "alusión", porque el Reglamento de la Cámara ampara a los diputados que sean aludidos con palabras que comporten imputaciones infamantes para un diputado o hagan referencia a su decoro. "Es evidente que su señoría ha sido mencionado, pero no aludido", le reiteró José Bono, quien al ver que Montoro hacía gestos de desacuerdo, se ofreció, en cualquier caso, a explicárselo mejor. "Se lo explico en mi despacho", afirmó, y cerró la sesión.