AGENCIAS
Joaquín Ruiz-Giménez, quien fue el primer Defensor del Pueblo en España y ministro de Educación durante el franquismo, falleció ayer a la edad de 96 años, con consecuencia de un cáncer cerebral, según informaron fuentes de su propia familia.
Este político democristiano, quien estudio Derecho y fue representante de España en Unicef, se erigió como una persona clave en los años del franquismo y en la Transición.
Ocupó diferentes cargos de importancia en la vida política y social de su época y fue detenido varias veces al inicio de la Guerra Civil y estuvo encarcelado en Madrid, aunque consiguió trasladarse a Marsella (Francia).
Una vez retirado de la política, a partir de 1988 ocupó cargos como el de presidente del Comité Español de Unicef y el de vicepresidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).
Fue autor de obras de derecho y recibió distinciones por su defensa de la democracia y los derechos humanos, entre ellas el Premio de Derechos Humanos de la Abogacía Española (2002), el galardón Fundación Abogados de Atocha (2006) y el Premio Pelayo para juristas de reconocido prestigio (2008).
Casado desde 1940 con Mercedes Aguilar, fueron padres de once hijos.
Antes de su muerte, Ruiz-Giménez dejó escrito que no le enviasen coronas de flores y que las sustituyeran por una donación a una ONG u otra entidad benéfica, según explicó uno de sus hijos.