VANESSA SÁNCHEZ. PALMA
A los pocos minutos de que estallara la tragedia en Palmanova, las alarmas se encendían en Marivent y en la escuela de vela de Calanova, donde, como cada mañana los hijos de la infanta Elena y de los Duques de Palma aprenden a navegar. El dispositivo de seguridad no tardó en ser palpable. A las puertas de la escuela, situada a cuatro pasos de la residencia veraniega de los Reyes y a nueve minutos del lugar del atentado, el número de escoltas encargados de velar por la seguridad de la Familia Real se multiplicaba por cuatro. Cerca de una decena de agentes controlaban los aledaños del centro y registraban cualquier bolsa u objeto sospechoso que se encontrara abandonado cerca. Iñaki Urdangarín, que salió a navegar, regresó de manera precipitada a Marivent.