OTR/ PRESS. MADRID
El Peñón de Gibraltar se ha convertido -tras la visita de esta semana del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos- en un nuevo frente de enfrentamiento dialéctico entre populares y socialistas. Moratinos respondió ayer a las críticas vertidas desde las filas del PP, desde donde aseguraron que su visita de estado al Peñón suponía un reconocimiento implícito de la soberanía de la roca.
Ayer, el responsable de Exteriores acusó al presidente del PP, Mariano Rajoy, de "desleal" por estas críticas y recordó que, en las cuestiones de Estado, el resto de partidos debe apoyar al Gobierno. En este sentido, Moratinos subrayó que los socialistas apoyaron "como es lógico" el esfuerzo que hacía el Gobierno del PP, "cuando propuso la cosoberanía" del Peñón aun "sin conocer los detalles, porque fue una negociación secreta" que "no se conoció hasta que fracasó". Moratinos señaló que mientras el PP proponía "compartir la soberanía", el actual Gobierno no ha "cedido ni un milímetro en materia de soberanía", pero sí ha "ha avanzado muchos kilómetros en diálogo y cooperación".
Ayer, el portavoz de Exteriores del PSOE en el Senado, José Carracao, insistió en esta idea. En concreto, Carracao se mostró convencido de que los gibraltareños aceptarían que España recuperase la soberanía sobre el Peñón a cambio de un amplio margen de autogobierno, como posibilita el actual modelo autonómico, y de no imponerles que sean españoles. El portavoz socialistas recordó que existen fórmulas para que estas condiciones puedan aceptarse, aunque subrayó que debe hacerse por "la vía del diálogo y el razonamiento, no por la fuerza". "Tenemos que demostrarles que no queremos ser soberanos sobre ellos, que sólo tienen que entender que Gibraltar es un trozo de territorio español y recuperar su soberanía".