Tribunales

"Quedamos a tomar un café, ¿lo quieres con churro o sin churro?"

Se reanuda el juicio contra el funcionario del Registro acusado de pedir sexo a mujeres a cambio de hacerles los papeles - "Lo que ha hecho me ha desgraciado la vida", relata una víctima

05.10.2016 | 19:13
"Quedamos a tomar un café, ¿lo quieres con churro o sin churro?"
Francisco S. R., este miércoles en el banquillo de los acusados en el Palacio.

«Me tocó, me pasó la mano. Me preguntaba si era soltera, si vivía sola... Eso no tenía nada que ver con lo que yo iba a tramitar en el Registro. Pasó por la lado mío como tocándome el pecho y no me gustó. Me preguntó si no me gustaba y le dije que no».

Es el relato de Mónica, mujer de origen colombiano que fue citada este miércoles a declarar como testigo en el juicio que se sigue en la Audiencia Provincial contra Francisco S. R., funcionario para quien el fiscal pide 15 años de cárcel por pedir sexo a inmigrantes a las que presuntamente coaccionaba diciéndoles que, si accedían, él agilizaría sus papeles.

«Pasan muchas cosas, y muchas extranjeras tapamos mucho porque a veces nos dicen que no vale la pena. No se me pasó por mente denunciarlo. Mira ahora, con cámaras y pruebas sobre todo y están diciendo que eso es mentira», comentaba Mónica en los pasillos del Palacio de Justicia, a la espera de entrar a testificar. Ahí se vio cara a cara con el acusado. La mujer, entera al principio, llegó a llorar.

«No pensé que me fueran a saltar las lágrimas. Me hace remover años», decía luego, nerviosa por «tener que verle la cara a un imbecil de estos». Actualmente Mónica cuenta con tarjeta de residencia, pero todavía no tiene la nacionalidad española.

Más crudo si cabe fue el testimonio de otra joven, que intervino en el proceso a través de una videoconferencia. «Si llego a saber que pasa esto, me corto el pie antes de llegar al Registro Civil. Desde lo que pasó hasta hoy, soy otra», confesó esta víctima.

Empezó a relatar que Francisco S. R. le instaba a que, en su presencia, se quitase el abrigo. «Con el cuerpo que tienes», contó que le decía. «Una señora tan guapa no se casa, ¿por qué se casó usted?», narró la mujer que le espetaba el funcionario.

«Me interesa mucho tener la nacionalidad por trabajar. Paco me dijo que lo movía todo. Que los papeles tardaban sobre siete años, que no era tan fácil. Me dijo que sacó mis papeles del infierno», manifestó la mujer.

«Me dijo ´qué suerte tiene su marido, que puede estar disfrutando. Con el cuerpazo que tienes, tienes que disfrutarlo´», añadió.

La mujer aseguró que un domingo, cuando ella estaba «en la cama con mi pareja», el funcionario la llamó en tres ocasiones, desde números distintos, para instarla a que fuese ese día al Registro, porque él estaba de guardia y podría acelerar gestiones de su papeles. «Yo pensaba que Paco era un juez y que yo iba para hacer una entrevista. Hasta que entré y cerró la puerta, ya no me pareció entrevista ninguna», indicó.

Una vez a solas en el Registro, «se acerca a mí, me besa y me pide que me suba la camisa. Me tocó el pecho y después me cogió la mano y me metió en una sala. Allí no vi al hombre que yo conozco. Estaba agresivo. Se bajó el pantalón. Tocándome. Pegándome, pegándome... Se tiró encima de mí, restregando», fue diciendo la mujer.

«¿Paco se sacó el pene?», preguntó el fiscal. «Sí», respondió la víctima. «¿Se lo introdujo por alguna cavidad?», cuestionó el representante del Ministerio Público. «No», contestó ella.

No hubo penetración vaginal, precisó la joven, aunque sí «se tiró encima mía, restregándose y me pegaba. Fue cosa de diez, quince minutos nada más». También detalló que el acusado llegó a golpearle en las nalgas.

«¿Cómo voy a reaccionar con una persona que pienso que es un juez? Lo que ha hecho me ha desgraciado la vida. No estoy llorando para dar lástima a nadie», dijo la mujer, entre lágrimas.

«Yo estoy aquí en este país por amor y me casé por amor. Si voy a buscar a otro hombre, no estaría casada. Y mucho menos Paco», hizo hincapié la víctima.

Antes, también declaró como testigo Antonio Francisco A. V. , un hombre que trabaja en el Registro desde finales de 2004. De su compañero Francisco dijo que «cuando le repartía el tochillo de expedientes, los miraba y hacía comentarios como ´esta está buena´». «En alguna ocasión le vi preguntarle a alguna chica si le gustaba «, señaló este funcionario.

Subrayó que Francisco «citaba a chicas los domingos», algo que está prohibido. «Vi en su mesa un preservativo y un anillo vibrador, que no sé ni lo que es. Algo que no era típico de un Registro Civil», resaltó el testigo.

También apuntó que una vez escuchó a Francisco hablar por teléfono con una de las inmigrantes. «Se oían frases como: ´Quedamos a tomar un café, ¿lo quieres con churro o sin churro?´», espetó.

Tan raras eran las cosas de las que empezó a percatarse Antonio Francisco que «llamé a alguna chica para preguntarle si la habían tratado correctamente. Una vino y me dijo que le había dicho si quería tener una relación con él, y ella dijo que no, que estaba casada», argumentó.

«Mucha gente venía a mi mesa porque no quería que le atendiera él», resaltó el trabajador.

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