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Quién es y dónde está el 'raboalcalde'

Las juntas municipales de pedanías y barrios viven un momento de cambio con los nuevos partidos y pueden ser fuente continua de conflictos para el PP

25.10.2015 | 04:00

El PP impugnará la junta de San Pío

  • El PP va a impugnar el nombramiento de dos vocales que constituyeron la Junta de San Pío X. El desconocimiento de las necesidades de los vecinos del barrio y el anonimato de los dos vocales son las razones en las que se basarán los populares. El presidente del PP en San Pío X, Clemente García, ha denunciado la «desfachatez» que ha demostrado el grupo Ahora Murcia (Podemos) y Ciudadanos al colocar al frente de la junta municipal a dos vocales que «ni son del barrio, ni tienen vida social en él, y desconocen tanto las inquietudes, como las necesidades de los vecinos».
  • García ha manifestado que estas personas «no podrán defender los intereses del barrio ni de las personas que en él habitan, porque ni las conocen, ni han sido nunca testigos de ellas». Así, el presidente del PP en San Pío X ha declarado que «los que se llenan la boca hablando de participación, han colocado como representantes de sus formaciones a dos vocales escogidos al azar con el ansia de desplazar al PP».

­El presidente de la junta vecinal de una pedanía, anteriormente conocido como alcalde pedáneo – ´perráneo´ en el argot panocho–, es una pieza fundamental en los pueblos. Es la persona a la que se recurre cuando uno tiene un problema sea de la índole que sea, una especie de confesor sin sotana que también es la piedra de choque cuando las cosas andan mal. Pero si conocida es esta figura más lo es aún en los pueblos la figura del ´raboalcalde´. Algo así como la mano derecha del presidente de la junta municipal, que son sus ojos y sus oídos en el pueblo. Nada se les escapa, desde la información más rosa hasta la más seria –reivindicaciones de los vecinos, carencias, anhelos e inquietudes de la población–.

Están al tanto de todo y cumplen a pies juntillas lo que les pide el pedáneo. «Fulanito, ve hoy a tal calle que podan unas moreras y que no se les olvide podar también los rosales», «mira a ver, que empiezan las obras del cementerio y que las hagan bien», encargos sencillos que, sin embargo, tienen gran importancia para que lo doméstico funcione. La figura del ´raboalcalde´ es una metáfora de la idiosincrasia de las pedanías, que transmite la particularidad de unos pueblos fundamentales para el Gobierno de la Glorieta, que no tiene ´raboalcaldes´, pero sí ´fontaneros´.

Las juntas municipales tienen un inmenso poder en la configuración territorial del municipio y el equilibrio de poderes de la Glorieta, ya que en las pedanías reside más de la mitad de la población del municipio y es capaz de decidir el color del gobierno local. El actual alcalde, José Ballesta, perdió básicamente las elecciones de mayo por la sangría de votos que se les escaparon más allá de las murallas de la ciudad, una pérdida que ha comenzado ya a pasarle factura ante la incapacidad de los populares de llegar a un acuerdo con Ciudadanos y otros grupos de la oposición, que le van a arrebatar cerca de 34 juntas de pedanías y ciudad.

Esa pérdida de poder territorial también reportará al nuevo alcalde consecuencias en el seno de su propio partido, que lo verá en una posición más debilitada que, a la larga, le puede traer problemas de liderazgo dentro y fuera de su equipo. El anterior alcalde, Miguel Ángel Cámara, fue consciente del gran bastión que suponían las juntas de vecinos y confeccionó un reglamento a la medida de sus representantes o pedáneos. No en vano, uno de los grandes triunfos internos e externos de Cámara fue el barrido que le hizo al PSOE en pedanías, ganándolas prácticamente todas para el color azul. En un primer momento, Cámara le metió un rejón a las juntas. Allá en el año 95, cuando accedió por primera vez a la alcaldía, redujo sus competencias y eliminó la cláusula que obligaba al Ayuntamiento a pedir informes a la junta sobre ciertos proyectos urbanísticos en la pedanía. Sin oposición ninguna, ese cambio se materializó y le vino muy bien al PP para lo que el PSOE denominaría ´urbanismo a la carta´. Posteriormente, Cámara les dio más mando a los pedáneos en detrimento de las juntas, y los autorizó para que repartieran directamente las subvenciones en los pueblos sin necesidad de dar cuenta al resto de vocales. También incluyó que estas organizaciones pudieran gestionar directamente el 8% del presupuesto municipal, un postulado del reglamento de participación ciudadana que no se cumple y que hace unos días reivindicó el grupo socialista.

Una china en el zapato de Ballesta

  • Los cambios que se están produciendo en las juntas de vecinos –el PP perderá casi la mitad– con la entrada de los grupos de oposición en la presidencia se convertirán a la larga en una china en el zapato del alcalde Ballesta. Ya no habrá un pedáneo que frene la reivindicación vecinal y las peticiones populares. La conflictividad en lo que antes era una balsa de aceite será el pan nuestro de cada día. Menos mal que el ´raboalcalde´ seguirá fiel al pedáneo y seguirá siendo sus ojos y sus oídos. Eso al menos no cambiará.

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