A. LÓPEZ
Durante años las películas y series que llegaban desde Estados Unidos nos han mostrado cómo la terapia de pareja es algo habitual allí. Poco a poco, esta tendencia ha ido calando en España y cada vez son más las parejas murcianas que piden ayuda a especialistas para tratar de arreglar heridas y evitar la ruptura.
¿Cuáles son los principales problemas que animan a las parejas murcianas a pedir ayuda profesional?
El principal problema es la falta de comunicación, no poder entenderse. La diferencia de intereses también es otra de las razones que genera muchos conflictos. Últimamente, los problemas económicos también provocan mucho estrés en las parejas que no saben cómo gestionar la situación que están viviendo, cuando uno de los miembros o los dos están en el paro. La mayoría de parejas llegan con la misma queja: «Se ha muerto el cariño», un problema que tiene como base también la falta de comunicación.
¿Ha aumentado mucho el número de parejas que piden ayuda en Murcia?
Cada vez son más, eso es cierto, pero también es verdad que en muchas de las parejas suele haber un miembro que en realidad no quiere arreglar la situación, y que acude a terapia con la esperanza de dejar en una mejor situación a la otra persona cuando la relación se acabe. Si los dos realmente no quieren arreglarlo, la terapia no funciona.
El paso de pedir ayuda, ¿se da demasiado tarde?
Llegan cuando la situación está ya muy deteriorada porque hay demasiadas heridas abiertas. Cuanto más se espera, más difícil es arreglarlo.
¿Por dónde se empiezan a curar las heridas?
Hay que intentar que los miembros de la pareja aprendan a expresar sus emociones, ese es el principal problema. Sobre todo, porque, en términos generales, los hombres y las mujeres tienen visiones diferentes que son las que suelen provocar los conflictos.
¿Cuáles son esas diferencias?
Pues la mujer se fija más en los detalles. Y eso, que puede ser positivo, también puede hacer que se vuelva quisquillosa en la relación. Un ejemplo es el problema del adivino. La mujer suele quejarse de que su pareja debería saber lo que hacer; lo que ella quiere que haga, en lugar de pedir lo que quiere. Y eso genera conflicto y frustración. Cuando en terapia consigues desmontar este punto de vista, la situación mejora porque mejora la comunicación.
¿Y en el caso del hombre?
El varón suele tener más claro lo que quiere y tiene más facilidad para pedirlo. Sin embargo, y hablo en general porque cada caso es diferente, a ellos les resulta mucho más difícil expresar sus sentimientos.
Los problemas sexuales ¿llevan a muchas parejas a los gabinetes?
En algunos casos los problemas sexuales son la causa de tensiones emocionales, pero lo más habitual es que sean los problemas emocionales los que provoquen la inapetencia sexual.
El desgaste de la pareja ¿es inevitable con el paso del tiempo?
La relación de pareja pasa por fases. La primera es la de la pasión, en la que el contacto físico es lo más importante. Luego llega la fase en la que se construye la relación sobre la confianza y la amistad. La pasión no siempre tiene la misma fuerza, disminuye con el tiempo. Por eso es importante potenciar la relación de confianza y, sobre todo, el compromiso. Eso es lo que diferencia unas relaciones de otras. Querer es mucho más que sentir. En la primera fase sientes que quieres a la otra persona, después, sabes que la quieres. Es el amor más maduro. Aun así, mantener la pasión es muy importante y mostrar afecto también, hay que cuidarlo porque sentirse querido es importante, incluso con ochenta años.
¿Se rompen las parejas más ahora porque ya no se acepta la evolución de los sentimientos?
Está claro que los valores han cambiado mucho. Antes te casabas para toda la vida y ahora tienes la opción de elegir. Y lo que sobre todo ha cambiado es que la mujer ya no tiene la dependencia económica. No es bueno ni aguantar en relaciones sin querer ni cambiar continuamente. Una pareja significa construir una relación basada en el cariño, pero esencialmente, en el compromiso. Aceptar que la pareja tiene fases es esencial. Sentir hay que sentir, y es importante, pero querer es algo más que sentir algo en un momento determinado.
Entonces, ¿falta capacidad de compromiso?
Sobre todo en los más jóvenes. Uno puede tener la relación de amistad y confianza con alguien, con un amigo, pero si no existe compromiso, no es una pareja.
Con terapia ¿es posible una reconciliación?
Cuando una pareja quiere arreglar la situación, se puede arreglar. Pero cuando el daño es muy fuerte, es difícil. Por eso yo suelo recomendar que la pareja no se separe durante el proceso. El factor determinante para solucionar los problemas es querer estar juntos y se consigue trabajando juntos.