EFE / LAOPINIONDEMURCIA.ES
El Ayuntamiento de Murcia instalarán la semana próxima cien placas conmemorativas en las que se recuerdan lugares y edificios históricos, personajes, hechos insólitos y leyendas de la ciudad.
Las placas informarán de la ubicación de las antiguas puertas de la ciudad, las sedes de los gremios o el origen del nombre de las calles,y su diseño es de metal recubierto con esmalte cerámico e impresión digital.
También reproducirán descripciones medievales de la ciudad y se señalizarán las casas donde nacieron o vivieron los más destacados artistas.
Esta es la nueva propuesta del plan MurciaEscultura, en colaboración con el Consorcio Turístico Murcia Cruce de Caminos, que comprende la instalación de placas incluyen casas en las que nacieron artistas, corral de comedias, cárcel real, reloj de la ciudad para avisar del cierre y apertura de puertas, inicio de los caminos reales, ubicación de los antiguos conventos y su línea protectora.
Algunas de las placas llevarán impresa una explicación del por qué de los nombres de las calles donde se instalen o, en su caso, el recuerdo a antiguos nombres que tuvieron: Vidrieros, Lencería, Tintoreros, Poco trigo, El Cigarral, Val de la lluvia, Turroneros o Escopeteros.
Entre las placas, también habrá otras que recuerden pasajes literarios célebres que hacen referencia a Murcia como por ejemplo aquellas líneas que escribiera Jorge Guillén sobre el Callejón de la Aurora: "Así se llama: Calle de la Aurora, puro el arco en el medio, cal de color azul, aurora perramente que se asoma. Sobre corro o motín. Al barrio aquel del Sur, humilde eternidad por calle corta".
El diseño de las placas respeta la imagen de la ciudad realizada por Alberto Corazón, quien ha supervisado la composición, el uso tipográfico y de colores de cada una de ellas, manifestando su predilección por el uso de un modelo de placa con fondo rojo y letras blancas.
Un ejemplo de estas placas es la del lugar en que fue ajusticiado en la horca el 15 de julio de 1824 el bandolero Jaime Alfonso "El Barbudo", cuyo cuerpo fue descuartizado en cinco pedazos que se frieron y expusieron para escarmiento público, y en otro caso se referirá a la "Casa de Comidas" que desde hace 500 años era baluarte de la espléndida gastronomía murciana, donde acudían los forasteros con motivo de mercados y fiestas.