OLGA LÓPEZ TORRES/ E. P.
Dormía profundamente ajeno a lo que estaba ocurriendo en su vivienda. El humo espeso y tóxico de un incendio originado en la cocina de su dúplex, ubicado en la pedanía de Guadalupe, estaba llegando a su habitación. La puerta del dormitorio cerrada le protegía de la inhalación de gases, pero sin la rápida intervención de los bomberos de Murcia, el final podría haber sido trágico.
La sala de emergencias de los bomberos de Murcia recibió a las diez de la mañana de ayer el aviso de un vecino de la calle Juan Carlos I de la pedanía de Guadalupe describiendo que salía «abundante» humo negro de la casa que tenía enfrente, un dúplex alquilado a unos estudiantes de la Universidad Católica San Antonio.
Mientras la Policía Local, los sanitarios y los bomberos llegaban a la vivienda, dos de los tres ocupantes saltaron. Uno lo hizo por la ventana del comedor, y la otra descolgándose por la fachada desde la primera planta.
A salvo, estos dos compañeros explicaron a los bomberos que en el interior de la vivienda aún estaba su compañero de piso. Mientras unos bomberos extinguían las llamas, el grupo de rescate buscó por la vivienda al joven. Cuando localizaron al chico, estaba dormido y no se había percatado del suceso. Los bomberos lo tranquilizaron explicándole lo que sucedía y ayudados por un capuz de rescate, los bomberos protegieron al joven para evitar que inhalara humo mientras lo sacaban de la vivienda. Esta capucha es un sistema que los Bomberos emplean para que los rescatados respiren aire de las botellas de oxígeno y así evitar que se inhalen gases.
Los tres jóvenes fueron atendidos por el personal sanitario de una Unidad Médica de Emergencias (UME) desplazada al lugar, para ser posteriormente trasladados al hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia, donde ingresaron con una intoxicación leve, según informaron fuentes del Centro de Coordinación de Emergencias.
Paralelamente, los diez bomberos que acudieron al aviso extinguieron el fuego, que estaba localizado en la cocina del dúplex. Las llamas calcinaron totalmente la zona de cocción de la cocina, mientras que el resto de la casa quedó afectada por el calor y el humo. Una sartén en el fuego sin apagar pudo provocar el incendio, según fuentes cercanas al caso.
Limpieza a contrarreloj
Poco después de que los bomberos extinguieran el incendio, el propietario del dúplex acudió, acompañado por toda su familia, a la vivienda para limpiar y arreglar los daños ocasionados por el fuego.
El olor a quemado se percibía a metros de distancia de la casa, puesto que los dueños habían abierto todas las ventanas para ventilar. «La cocina está destrozada, tenemos que tirar todos los muebles y volver a ponerla», explicaba el hijo del dueño. Las paredes de la casa estaban negras y varios operarios fueron contratados para «dejar el dúplex en buen estado a contrarreloj, para que los jóvenes puedan volver lo antes posible, si nos da tiempo, incluso hoy», detallaba el propietario, indicando que «uno de los chicos es de la Región, pero los otros son de fuera, viven en Guadalupe porque estudian en la UCAM».