OLGA LÓPEZ TORRES
Dos imputados en el caso de presunta corrupción Umbra, los empleados del Ayuntamiento Ana María Vidal y Pedro Morillas, han despedido a su abogado José Muñoz Clares después de que el penalista realizara unas críticas sobre el fiscal en un medio de comunicación.
Vidal, jefa de los Servicios Jurídicos del Consistorio, y Morillas, exgerente de Urbanismo y actual asesor de Patrimonio de alcaldía, han cambiado al penalista Muñoz Clares –que se ha hecho cargo de la defensa de otros imputados en casos de corrupción, como el de Limusa–, por el letrado Pedro Luis Salazar Quereda, bibliotecario del Colegio de Abogados de Murcia.
Los imputados por prevaricación Vidal y Morillas estaban descontentos con las declaraciones que realizó Muñoz Clares al inicio del caso, cuando dijo públicamente que el juez instructor de la operación Umbra, David Castillejos, era «excesivamente joven para este asunto» e «inexperto» y manifestó que ni él ni el fiscal supieron «concretar ni hacer consistente la imputación» a sus defendidos.
Recientemente, todos los abogados defensores del Umbra tuvieron un rifirrafe con el juez, e incluso interpusieron una queja contra él en el TSJ, acusándolo de haber dado un trato de favor a una de las peritos que declararon en el caso. En esa ocasión, el juez negó la versión de los letrados explicando que sólo había sido «educado» con esta perito, y señaló a Muñoz Clares como «impulsor de conato de orden público».
Pero la decisión de despedir al penalista ha sido tomada días después de que publicara un artículo de opinión sobre el fiscal jefe, Manuel López Bernal, y el anticorrupción, Juan Pablo Lozano, que investiga el caso Umbra. En su escrito, el abogado llama Doctor Maligno al fiscal jefe (en alusión a la película Austin Power), y dice del anticorrupción que es «su miniyó».
«Gran mulá talibán de la progresía local que persigue al PP por el mero hecho de serlo», comenta Muñoz Clares de López Bernal.
El abogado opinaba en su artículo que «en Murcia no rige la ley, sino lo que una camarilla exigua de justicieros entiende que dice la ley».
Para finalizar su escrito, Muñoz Clares justificaba que «nada más diré por aquello de que a nadie por callar hicieron preso», un comentario profético viendo las consecuencias de su artículo.