A. LÓPEZ
Los estudiantes de Medicina de la Universidad de Murcia se pusieron ayer sus batas blancas para salir a la calle a gritar con fuerza que no quieren que la Universidad Católica San Antonio imparta Medicina. «Por una sanidad de calidad, paremos a la UCAM» era el lema que podía leerse en la pancarta tras la que unos trescientos estudiantes recorrieron la distancia entre la plaza de Santo Domingo de Murcia y la consejería de Educación, con una parada frente a la consejería de Sanidad.
«Las prácticas en los hospitales ya están saturadas con grupos muy grandes, si se unen los de la UCAM la calidad de las prácticas bajará y empeorará la formación de los médicos, estaremos menos preparados», argumenta Clara Buitrago, alumna de tercer curso. Su compañera Paloma Cánovas aclara que «no se trata de ir contra la UCAM, sino que protestamos por la apertura de más facultades, aquí y en toda España. No se pueden producir más médicos de los que el sistema de salud puede asumir».
Otra de las cuestiones que más indigna a los alumnos que están hoy en las aulas de la Universidad de Murcia es la posibilidad de que a la UCAM, al tratarse de una universidad privada, entren alumnos sin tener en cuenta la nota de Selectividad. «Nosotros hemos tenido que sacar una nota muy alta y nos hemos tenido que esforzar para conseguir una plaza y no es justo que a la UCAM entre quien pueda pagar la matrícula», explicaba un alumno de segundo curso. Federico Pérez, representante de los estudiantes, también apuntó los problemas que el aumento de estudiantes les generará a la hora de conseguir una especialidad y explicó que «después de seis años nos tenemos que enfrentar al MIR y a día de hoy no hay suficientes plazas para los que ya estamos estudiando».
Los alumnos leyeron ante las puertas de la consejería de Sanidad, que firmó un acuerdo con la UCAM que permitirá las prácticas de los futuros alumnos de la Universidad privada si se implanta el título, un comunicado que prácticamente recogía las mismas premisas que el remitido a los medios el miércoles por la Junta de Facultad de la UMU. «No estamos dispuestos a que a golpe de talonario se modifiquen nuestras prácticas», gritó el encargado de leer el manifiesto ante la euforia de sus compañeros. Los alumnos están convencidos de que autorizar la puesta en marcha de la titulación de Medicina en la UCAM «dinamita los cimientos de la sanidad pública».
Esta protesta se produce después de que el pasado viernes La Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) comunicara a la UCAM el visto bueno a su plan de estudios. Para que la Universidad Católica pueda implantar el grado todavía tiene que conseguir la autorización del Consejo de Universidades, que depende del Ministerio; del consejo Interuniversitario de la Región de Murcia y del Ejecutivo regional. La UCAM confía en poder implantar ya este año la titulación, a pesar de que los plazos están ajustados. La Comunidad Autónoma, que tiene la última palabra, se limita a decir que el proceso debe seguir sus plazos. El rector de la UMU, José Antonio Cobacho, que siempre se ha manifestado en contra del proyecto de la UCAM, no ha querido hacer en esta ocasión declaraciones, aunque sí que ha manifestado su «total apoyo» a la facultad de Medicina.