MANUEL MADRID
Ocho décadas después de aquella jornada perdurable, Murcia aún no cuenta con un aeropuerto y, aunque a veces tengamos la impresión, parece que tampoco habrá que esperar otros 80 años para que se inaugure el futuro Aeropuerto Internacional de Murcia, ubicado en la pedanía de Corvera. Hay voces que apuntan a que llevará el nombre de Juan de la Cierva, una propuesta que no resulta descabellada, pues este murciano nacido en la capital en 1895 alumbró uno de esos inventos que han pasado a los anales de la Historia. En 1923, en el aeropuerto madrileño de Cuatro Vientos, levantó por primera vez un modelo primitivo de autogiro –«fue como el tapiz de Aladino»–, perfeccionado con los años. De la Cierva fundó su compañía en Inglaterra y construyó aviones para todo el globo, especialmente para Estados Unidos. Su historia acabó, esperada o inesperadamente, según se vea. El 9 de diciembre de 1936, con 41 años, se estrelló el avión de línea regular que cubría la ruta Londres-Ámsterdam. El aparato no llegó a despegar. Su leyenda no hizo más que acrecentarse. Y el nombre de Murcia también.