MARGA JIMÉNEZ-FONTES
Cuando la ciudad va recuperando su normalidad tras los meses de vacaciones, los murcianos cumplen con una de las tradiciones con mayor devoción en Murcia. Se trata de una cita ineludible para aquellos devotos de la Virgen de la Fuensanta y ayer se volvió a cumplir. Sobre las ocho menos cuarto hacía acto de presencia la patrona de los murcianos luciendo el manto brocado de color blanco, donado por Pepe Molina.
Con la belleza que la caracteriza y escoltada por multitud de romeros desde que saliera de su santuario en el monte, la Morenica hacía su entrada triunfal en el barrio del Carmen luciendo una cruz muy especial. La Virgen portaba sobre su pecho la Santa Vera Cruz de Caravaca, realizada en plata de ley por el orfebre caravaqueño Juan Antonio Ros Fernández y donada por un grupo de devotos con motivo del Año Jubilar.
En los alrededores del jardín de Floridablanca no cabía ni un alma. Los murcianos quisieron recibir a su Virgen con todos los honores y las campanas de la iglesia del Carmen se unieron con los pétalos de rosas caídos sobre su melena, a la vez que una gran traca anunciaba a los que habían decidido esperar a su patrona al otro lado del río, que la Santa Madre ya estaba en la ciudad. «¡Guapa, guapa y guapa!», el piropo que nunca falta en esta tarde tan especial, se perdía entre el murmullo de la gente y los aplausos, que continuaron hasta la misma puerta de la Catedral, donde la Morenica permanecerá durante todas las fiestas.
Pero si el recibimiento fue multitudinario, no fue menos todo el trayecto desde el monte hasta la ciudad, ya que fueron muchos los devotos que quisieron acompañar a la Fuensanta en un día en el que los intervalos nubosos se convirtieron en los aliados a la hora de caminar por las pedanías junto a la buena madre. La tarde de ayer fue de alegría para una ciudad que celebra sus fiestas y, como buenos hijos, los murcianos que ayer quisieron estar junto a la Fuensanta aprovecharon el paso de su imagen para realizar alguna que otra petición y darle una merecida bienvenida.